La foto debajo del colchón

Tengo 10.000.- pesos. No es nada para algunos, y es bastante para mi. Hace ya mucho tiempo, en otra era, la costumbre era hacer un plazo fijo en el banco. Como ya no existen los bancos, la opción es comprar dólares. No puedo comprar dólares! Entonces, me compro una foto.

Lo vengo pensando hace rato. Y les cuelgo la lista de lo que pienso y ustedes opinarán:

1. En mi casa no cuelgo nada. Pero cuando cuelgo (en la pared), tengo que colgar mis propias fotos, o algunas pocas regaladas por mis amigos. Tengo un solo original no fotográfico, un hermoso dibujo de Martín Kovensky.

2. No compro fotos. Y ahora mismo me pregunto por qué. ¿A ustedes le pasa?

3. ¿Qué foto colgaría en las paredes de mi casa?. Hummmm… ciertamente es complicado. No puedo acceder a esos autores. Yo, de los de acá colgaría un Juan Travnik o un Alberto Goldenstein. Lena Szankay (encabezando este post), Jorge Miño. Y sigo pensando, es la primera vez que me lo pregunto. Me temo que no me alcance la platita.

4. Si tengo 10.000.- pesos no sería mejor y más redituable comprarme una foto en vez de dos iPads?

5. No te venden fotos en cuotas. ¿O si?

6. ¿Qué autor podría compar por 10.000.- y que mi inversión sea una inversión verdadera?

7. Para comprar una foto por ese precio, necesariamente debería eludir la gestión de un galerista!. ¿Qué dicen los galeristas?

Estás y muchas otras preguntas me estoy haciendo mientras me siento arriba de mis 10.000 pesos. ¿Ustedes qué piensan? Mientras tanto, sigo buscando un autor! 🙂