La fotografía es muda

 

Si fuera posible un libro de fotos sin ninguna palabra, más allá del título, ¿Quién compraría ese libro? Yo no, seguro. Bueno, he comprado dos en toda mi vida. No me arrepiento. Esos dos libros me han hecho pensar en el significado de las palabras y su relación con las fotografías.

Aquí, en la redacción, muchas veces le pedimos a las fotos que nos “digan cosas”. Las fotos, más allá de los epígrafes deben contarnos de qué se trata el tema, qué personalidad tiene el sujeto retratado, etc. Las fotos, en periodismo, tiene que darnos certezas. Hay que achicar al mango el margen de duda. ¿Por qué?. Después de muchos años trabajando en esto, es una pregunta a la que todavía no le encuentro respuesta.

Una vez le preguntaron al poeta Robert Frost si podía explicar el sentido de uno de sus poemas. Frost respondió: ¿Usted me pide que lo diga peor?

Ante la imposibilidad de remitir las palabras que tanto dañan a la fotografía, Robert Adams, dice que una de las mejores maneras de evitar hablar de las fotos, es hablar de lo que las fotos muestran.

En este post, les muestro tres fotos de jóvenes autores. Charlie Brophy, Sarker Protick, y Sophie Ebrard.

El juego que les propongo para el fin de semana es descubrir que nos muestran estas tres fotos de tres jóvenes diferentes. Y qué podemos decir de ellas, sin pedirles que hablen por nosotros.