LA GRAMÁTICA DEL PUEBLO

Si una cosa aprendí (para bien y para mal) desde el momento en que comencé a escribir este blog (hace ya más de ocho años) es que lo que se escribe en el primer impulso, no es conveniente tratar de mejorarlo después, antes de publicarlo. Se escribe de una, se buscan las imágenes, se aplican los hipertextos, se taguea y ya, se publica. Porque la verdadera nota, la pulida final, debería venir con lo que escriben los comentaristas. Ahí si, tenemos la nota. Pasa que, paradójicamente, algunos que leen este blog y están en condición de opinar con alguna autoridad, no lo hacen. Entonces las notas quedan así, con todos mis errores a la vista. En fin, vida de bloguero.

Esta tarde quiero escribir de «Los Argentinos», la muestra de Marcos Zimmermann (uno de mis pocos grandes amigos en el medio) que se puede ver hasta fin de diciembre en el Palais de Glace. Fui ayer a la tarde. Estaba lleno de gente, y además de mirar comentaban. Es una muestra que vibra, no deja indiferente al espectador.

Su diseño es audaz. Por lo menos para Marcos, que es un artista que se niega a la colaboración de curadores y diseñadores. O por lo menos es lo que declara, y yo le creo. Son 150 fotos de un libro que se publicará el año próximo. Hay un recorrido que uno hace por las paredes del círculo tradicional del espacio, pero en el medio hay un cubo que contiene otras imágenes (más chicas), y del lado de adentro del cubo, sobre paredes blancas, una pequeña sala alberga a nueve dameros de cuatro fotos cada una que son en su mudez (no hay textos como en el resto de la muestra), la esencia temática de «Los argentinos». La muerte, la fe, el baile, la vida doméstica, el amor, etc. Para mi, lo mejor de la muestra.

Pero me gustaría, como dije al comienzo de la nota no escribir todo yo. Quiero que participen. Estoy seguro de que muchos de ustedes ya la vieron, y les propongo que sumen sus opiniones a la lista que acá les cuelgo:

  1. Marcos hace una cantidad increible de fotos (buenas) en sentido vertical. Hace tiempo que no veo tal ductilidad en lxs fotógrafxs argentinxs.
  2. El blanco y negro es impecable. No hace uso expresivo de la técnica (tan de moda hoy rosquear las fotos, no?). En Marcos las fotos emocionan no por el fuerte contraste o un exagerado viñeteo, o por un efecto Instagram. No, sus imágenes tienen todos los grises, los blancos y los negros. Tienen foco donde tienen que tenerlo, no tienen grano, no usa lentes deformantes. En fin, su técnica es neutra pero al mismo tiempo muy difícil de lograr, sobre todo en tan disímiles condiciones lumínicas, etc.
  3. En cuanto a los contenidos, emocionan por su simpleza. De tan simples son obvios. Pierden misterio. Pareciera que los argentinos seguimos siendo los mismos no importa el siglo en el que nos situemos. El tango, el norte exótico, los ricos en la cancha de polo o en Punta del Este, los pobres en la villa 31 o en alguna otra. Y la clase media por la calle, en tránsito, capturada al mejor estilo street photography. Si no supiera que estas fotos fueron hechas en los dos últimos años, apostaría a que Marcos armó esta muestra desde su archivo (tal vez uno de los más completos de la Argentina actual)
  4. Los «guiños» de Marcos (que más que guiños son «titulares»). Hay un grupo de fotos dedicado a la desaparición de Santiago Maldonado, otro a Alto Comedero en Jujuy. Este es el ingrediente que sale de lo convencional en la narración para articularse con la actualidad más caliente. ¿Es un acierto un mensaje político tan explícito?. Quiero decir: una de las premisas del arte es la de sembrar interrogantes. Y estas fotos que les digo, al igual que otras de esta muestra, yo veo un mensaje unívoco. Veo fotoperiodismo, veo certezas. Y no es así. Ojo! No es que no comulgue con esos contenidos, pero no es la forma de transmitirlos. ¿Ustedes qué piensan?
  5. En la misma línea del punto 4, encuentro una foto costumbrista (como toda la muestra) que se llama «acto político» si mal no recuerdo. en esa foto de una pequeña multitud rodeando a una oradora, se ve la inconfundible figura de Cristina Kirchner. ¿Es esa la visión que tenemos los argentinos de los actos políticos en nuestro país, o es más bien un compromiso ideológico del artista que le asigna ese sentido?
  6. Los textos. Marcos es un buen escritor. En consecuencia ha escrito una buena cantidad de piezas que las cuelga como fotos, y eso requiere otra lectura. No son fotos. No se puede colgar un texto de una carilla y dejar a la gente ahí parada tratando de asimilar todo eso. Un texto de mano sería lo mejor para administrar la atención del público.
  7. Por último, creo que la muestra es interesantísima, valiosa como documento. Hay que verla. Y hay que criticarla. Marcos hace su declaración política, su acto de propaganda política me atrevo a decir, en un momento en el que se requiere cierto valor. No lo hizo durante el anterior gobierno. Lo hace ahora. Aprecio su valentía. Pero no hay que subestimar al público. En todo caso, me hubiera parecido mucho más eficaz mostrar la obsena opulencia de los más ricos (siempre tan difíciles de fotografiar) que volver, una y otra vez, a la «dignidad» de los pobres (a los que no hay que pedirles tanto permiso). La visión que Marcos tiene de los argentinos es un estereotipo, el mismo que venimos repitiendo lxs fotógrafxs desde la época de Sara Facio y Alicia D´Amico.

Les pido que no me dejen en banda com0 en la nota sobre los libros de Adriana Lestido…. Opinen, yo no creo en «vacas sagradas» en la fotografía argentina. Marcos estará agradecido de poder comenzar un intercambio de opiniones.