La guerra terminó

Ayer tuve la mala/buena idea de ver un documental en Netflix, antes de dormir. Y elegí McCullin. Se las recomiendo, y no se las recomiendo. El sábado tuve una idea peor y empecé a ver Aka Ana de Antoine d´Agata (Gracias Stephanie!) que será motivo de otro post. Ya se podrán imaginar cómo dormí anoche…

Y ahora me encuentro revisitando algunas escenas del film (las que puedo resistir ver), pero sobre todo lo que  Don McCullin  dice sobre la guerra y cómo lo afectó personalmente.  Nunca vi nada más parecido a un antihéroe. Recordé War Photographer de James Natchwey, donde la frialdad espeluznante de este fotógrafo no cede ni un minuto, y sigue disparando fotos para informar la parte de la realidad que el sistema (de algún modo hay que llamarlo)  le permite.  Todo esta pautado de antemano y filtrado posteriormente. ¿Entonces?

La época de conflictos que cubrió McCullin trabajando para el Sunday Times (antes de la era Murdoch), fue única y la libertad con la que fotografió (y en algunos casos decidió no fotografiar)  durante 18 años también fue única.

¿A quién se le ocurriría hoy tener una revista de domingo en un diario nacional y poner en la tapa guerras y miserias en el mundo entero?

McCullin lo explica muy bien: Cuando no lo dejaron sumarse a la flota inglesa que venía a Malvinas en 1982. Ahí se dio cuenta de que las reglas habían cambiado. Ya no les interesaba un fotógrafo que documentara lo que veía.

Entonces yo les pregunto amigxs, mientras vamos empezando la semana:

…………………………  ….¿Para qué sirve un fotógrafo de guerra hoy?

Nota: La foto que encabeza este post es la ganadora del World Press Photo 2015.