La hoja y el árbol

«La libertad más grande es no tener elección» Christopher Anderson

Ya sabemos que la mejor manera de identificar a un árbol es por sus hojas. Los detalles son todo, mientras que el conjunto a veces engaña.

Tengo en mis manos un catálogo del Museo Guggenheim que se titula «Veinte años de mirar a la gente». Es el catálogo de la gran retrospectiva de Rineke Dijstra que tuvo lugar en 2012. El libro no tiene tantas imágenes teniendo en cuenta el período de tiempo que el trabajo abarca. Hay un ensayo en particular que se llama Almerisa y va desde 1994 a 2008. Son 11 fotos! Encabezando este post, la primer retrato de la niña refugiada bosnia, y el último Almerisa con su bebé.

Pocas fotos y mucha atención a los detalles. Un escenario siempre igual, aunque cambie siempre. Entonces, hay que mirar las hojas, y después el conjunto. Las transformaciones que tienen lugar en el rostro y el cuerpo de Almerisa, pero sobre todo su actitud.

Hace unos días les propuse comenzar una nueva sección de Crítica en el blog. Tenemos delante de nuestros ojos la mayor muestra de fotografía argentina de todos los tiempos. Pero somos incapaces de escribir una palabra al respecto. No podemos ver los detalles.

Les propongo hoy un ejercicio pequeño y placentero. Un personaje, un zócalo y una silla. Todos subimos un retrato con silla y zócalo.

Rineke ya empezó, ¿Quién sigue?