LA HUELGA DE LAS ESCOBAS

¿Cuándo fue el inicio de este torbellino?. Nuestras vidas cambiaron de un modo radical, más allá de las contingencias personales, de un modo irreversible. Y lo que es peor, ya no podemos reconstruir muy bien cómo eran antes.

Y no piensen que estoy escribiendo esto para los «analógicos» por nacimiento, ni que estoy siquiera escribiendo de fotografía. ¿Quién sabe cómo era nuestra vida antes de la invención (y su consecuente masificación) de los teléfonos celulares?. Yo, por ejemplo, usaba para mi trabajo de reportero, unos aparatos llamados «radiomensaje». Lo llevaban enganchados del cinturón los médicos por lo general. Era un aparato receptor de radio que recibía un mensaje hablado (en vivo) de una operadora, previo encendido de una luz roja muy potente y un riiiiiiing tremendo! Esto pasaba hace 30 años. La mitad de un «soplo» (por decirlo de un modo elegante) en términos históricos.

Afortunadamente, desde hace un tiempo, son varixs lxs investigadorxs que desde el campo de la fotografía (donde la tecnología ha dado pasos gigantescos), claman por un volver a las fuentes. Que no significa aborrecer de lo que tenemos ahora, que es inmensamente superior a lo anterior, sino de revisitar las imágenes, pero no cualesquiera. Se trata de volver a aquellas fotos que son importantes para la sociedad, o incluso muchas que nunca fueron vistas todavía. Entonces, sería bueno que dedicáramos una parte de nuestro esfuerzo como fotógrafxs, historiadorxs, editorxs, artistas, empresarixs, gestorxs culturales, etc. una parte nomás, a darle visibilidad a esas imágenes que precisamente podrían dar respuesta a la pregunta inicial de esta nota. Porque sabiendo cómo éramos antes, vamos a entender un poco más cómo somos ahora, y sobre todo: por qué.

Hay en este momento en Buenos Aires tres muestras de fotografías que están trabajando en esta línea de rescate que propongo. La foto que encabeza esta post, es una imagen del Archivo General de la Nación, que está en la muestra «Habitar lo urbano», con motivo del 50 aniversario del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires. En la foto aparecen varias mujeres y algunos niños. En primer plano una de ellas, muy joven empuña una escoba en actitud desafiante. Esta imagen representa lo se dio en llamar la «huelga de las escobas», cuando los habitantes de los inquilinatos de Buenos Aires se resistieron a una suba indiscriminada de los alquileres. Fue en 1907, luego de que el gobierno de la ciudad decidiera un aumento importante de impuestos, y los propietarios de los inquilinatos decidieran tranquilamente trasladar ese incremento directamente a los alquileres. Las protagonistas de este movimiento fueron las mujeres.

La foto de arriba es también del AGN, y su epígrafe original dice: «Desocupados en el Bajo de Palermo. Un troglodita y su compañero de descanso a la espera del Juicio Final, lo mismo que en las trincheras. 27 de agosto de 1932.» 

La segunda muestra de las que quiero hablarles es Espejos del Plata, un rescate del archivo del fotógrafo norteamericano H. Grant Olds a principios del siglo XX en Buenos Aires, dialogando con fotografías hechas por Alfredo Srur (custodio del archivo en el Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino) en la actualidad en los mismos lugares que Olds frecuentó hace más de cien años. Arriba de este párrafo la ya muy conocida foto de Olds representando una casilla en el barrio de las ranas, puede verse en forma de tarjeta postal. La leyenda que acompaña la imagen nos da una idea de lo que significaba la pobreza en esos años: nada más que un motivo exótico. Es cierto que en el resto del mundo tampoco importaba como vivía «la otra mitad»; faltaban pocos  años para que varios fotógrafos se dedicaran a retratarla de un modo crítico. Srur recontextualiza esta imagen, la trae al presente, le inocula su propia visión de la inequidad social, y nos permite comprender mejor ese pasado desde su perspectiva actual. Por momentos uno podría pensar que no mucho ha cambiado, pero gracias a la lectura de estas fotos nos damos cuenta de la enorme complejidad de este problema de la injusticia social en la Argentina.

La tercera muestra de la que quiero contarles es «Argentinos» del querido Marcos Zimmerman (arriba) que relata un país desde el presente contínuo. Somos nosotros retratados implacablemente en el ejercicio de nuestra práctica diaria como sociedad. Este si, es  el retrato que construimos esperando el «Juicio Final» como diría aquel cronista de los años 30.

Entonces, «prescribir» imágenes como lo hacen los artistas que reactivan imágenes del pasado, o destacar aquellas actuales que no se ven, como lo hace Zimmermann es la tarea prioritaria del presente. Como dice Joan Fontcuberta en su manifiesto postfotográfico:

«No rendirse ni al glamour ni al mercado para inscribirse en la acción de agitar conciencias»