La lección del maestro

Cuando el alumno está listo, el maestro aparece.

Pasé por el Palais el domingo. Fui para escuchar la presentación de Julieta Escardó, y a retirar mi foto de la muestra del Premio Petrobras. Estaba nervioso amigos mios. Mientras escuchaba la deshilvanada charla de Daniel Molina en el auditorio de la feria, escribí mi primera lista de autores que me gustaron. Se las cuelgo aquí abajo:

Alejandro Almaraz

Hans Stoll

Aldo Sessa

Jorge Miño

Ignacio Iasparra

Pablo Tapia

Emma Livingston

Marcos López

 

Mi lista sigue con el libro «El rectángulo en la mano», de Sergio Larrain, mencionado por Marcelo Brodsky en su estruendosa presentación de «El Fotolibro Latinoamericano» de Horacio Fernandez, de próxima aparición aquí. Luego anoté «Ricas y Famosas» de la mexicana Daniela Rossell que mencionó Marcelo también.

Y me quedó picando al final de la lista la siguiente anotación: Eduardo GilGordon Matta-Clark. El miércoles, cuando inauguraba la feria y se daban a conocer los premios Petrobras, me encontré con Eduardo. Y me explicó la relación del título de su obra finalista «Splitting Patagonia»  con la obra de Matta-Clark, autor a quien yo desconocía completamente. Minutos después de este encuentro, Eduardo era consagrado como ganador del certamen. Luego lo vi posando para las cámaras, un poco confundido, junto a su obra y a una extraña azafata que no se bien qué rol cumplia ahí.

A las nueve en punto de la noche del domingo, descolgué mi foto de las paredes del Palais. Salí con ella mientras un torrente de gente se confundía en abrazos y despedidas en la puerta de la feria. Me sentí feliz de haber participado; y triste también por aquellas fotos que no supe valorar y estaban ahi, al alcance de mi vista.