La objetividad existe mi amor

 

En 1888, Francis Galton, cuya foto encabeza este post, inventó el primer registro de huellas digitales para identificar personas.

Unos años antes, un policía llamado Alphonse Bertillón creyó descubrir la pólvora (en el mismo sentido que Galton), cuando ideó un sistema de identificación basándose en datos «objetivos» disponibles en la fisonomía del rostro.

 

Imaginen ustedes cómo hacían los técnicos/fotógrafos de aquel entonces para lograr un retrato objetivo (arriba). A pesar de que la supuesta ciencia desarrrollada por el francés terminó en un fracaso, el punto es que siempre persistimos en la misma discusión acerca de la objetividad.

No quiero ponerme pesado ni filosófico, pero les muestro este ejemplo de Thomas Ruff, (arrriba) que para mi se acercó bastante a la «no expresión». Distante, sin estilo, neutro. Para mi lo logró. Es una visión objetiva!, de Thomas Ruff… 🙂

Yo los desafío a que se hagan un autorretrato objetivo. Y lo vamos charlando en la semana. El que se rie pierde!

¿Quién empieza?