La vocación

 

En ninguna actividad es buena señal que al principio exista la manía de tener éxito: emulación, orgullo, ambición, etc. Se debe empezar a amar la técnica de cada actividad por sí misma, como se ama el vivir por vivir. Césare Pavese

¿Cómo era mi vida de periodista antes de iniciarme como bloguer? Menos atractiva, pero no lo sabía. Ahora es muy dinámica, porque conozco medianamente a parte de mi audiencia y además opinan. Mantener esta «tensión de trabajo» es bien complicado. Pero no lo cambio por nada. Cada vez escribo más corto, más rápido y con más errores. Mi capacidad de concentración ha disminuido notablemente!.  Pero al mismo tiempo tengo la posibilidad de preguntarles, o compartir inquietudes, en tiempo real.

Justamente ayer, durante una sobremesa, surgió el tema de la vocación. Yo, nunca me hice esa pregunta. Mi vocacion estaba casi «asignada» desde un principio. Pero reconozco que la vocación no es una meta clara y directa. Hay cambios, a veces drásticos. Y no por eso la vocación se pierde. En el terreno de la fotografía la famosa palabrita es todo un problema. Creo que hoy, es más complicado todavía tener una idea certera de «lo que más nos gusta hacer en la vida». Los intereses se multiplican, y la capacidad de concentrarnos en algo disminuye. Y hay que recordarlo: la vocación se alimenta con el trabajo, el entrenamiento, la práctica. Como quieran llamar a esa actividad que se repite, se perfecciona, se desvía, pero siempre nos mantiene en «un estado determinado». No se puede tener vocación de cura  y no saber todas las oraciones básicas de memoria! Y perdón por la metáfora, es que ayer fui a ver «De dioses y de hombres». Se las recomiendo.

Si yo no fuera fotógrafo, me gustaría ser fotógrafo. En todas sus variantes. Así nomás les digo. Pero me gustaría hacer las fotos que hace Laura Letinsky (encabezando este post). Será que me gustan las sobremesas! ¿Para ustedes, cuál es su vocación?. ¿Y cómo la definen?