La voluntad

Como todos ustedes saben, cualquier foto que llegue a ser colgada en la pared de un museo, inmediatamente se constituye en una pieza de arte.

Más allá de las consideraciones de la crítica y del público, la foto ya está colgada, y es solo cuestión de tiempo para que alguna opinión positiva se vuelque sobre ella, y tal vez incluso pueda constituirse en pieza fundamental de algún análisis teórico profundo.

El párrafo precedente, que puede parecer a los ojos de mis lector@s una provocación, o unclishé, o una opinión sin fundamentos, es en verdad algo que se puede constatar si investigan un poco la historia del medio. ¿Quién era Walker Evans antes de su exposición en el MoMA de 1938?. ¿Quién era William Eggleston antes de su exposición en el MoMA  en 1976?

¿Qué hubiera sido de Francesca Woodman si no se hubiera suicidado? No hablemos de Vivian Maier! En todos los cuatro casos que les presento lo que era primordial en la obra de estos autores era su férrea “voluntad artística”. Asi que, con MoMA o sin MoMA, con suicidio o sin él, etc. finalmente ellos hubieran trascendido, porque lo que hacían estaba “más allá” de sus fotos en concreto. Fueron la corporización (ellos y otros tantos) de una voluntad social, de una época, y lo hubieran hecho aunque fueran médicos o mecánicos dentales. Ni la muerte se los hubiera impedido

Tomemos el caso de Phillippe Bazin (fotos), un médico que inició su carrera artística sin proponérselo. Lo suyo fue una simple investigación en un hospital de “residencias prolongadas”.Retratos cerrados iluminados toscamente. Su intención no era otra que la investigación clínica. Pero después cambió y la fotografía se convirtió para él en una vocación.

En sus fotos ya existía esa voluntad. Estaba ahí, él la descubrió. Habrá otros que no lo sabrán nunca. Tal vez Vivian perteneciera a esta última clase de artistas. Desl mismo modo, hay autores (fotográfos, que es lo que yo conozco) que han hecho una cantidad de exposiciones, venden obra, etc. y no son artistas. No se consideran artistas aunque los críticos digan que lo son. En el campo de la fotografía esta última y sutil división se da más comumente. Los Becher no se consideran artistas, y mucho menos escultores

Les dejo entonces un pequeño problema para que lo desglosemos entre tod@s:

1. Un autor puede no ser un artista

2. Todo artista es un autor

3. Un autor que no es un artista pero gana un premio o entra al museo, se convierte en artista.

4. El arte “está en la obra” si hay una voluntad artística independientemente de la utilización de ésta. El caso más evidente es Eugene Atget

5. Todos somos artistas!