LAS FOTOS BAILAN SOLAS

Una muestra de fotografía puede ser una experiencia rutinaria. Recorrer el perímetro del rectángulo de paredes que nos propone la galería, y ya. O, por el contrario ser un descubrimiento sensorial inesperado. Aún tratándose de fotografías ya conocidas (por mí al menos), y de pequeñas dimensiones.

Esto es lo que me pasó con Carrousel, de Anatole Saderman. El legendario retratista argentino, nacido en Rusia, es uno de los grandes mitos de la fotografía argentina. Oculta su obra durante unos cuantos años después de su muerte, Marina Pellegrini empezó la lenta labor de rescatar su legado que por suerte está intacto.

Bruno Dubner es un fotógrafo y curador atípico. Ustedes se preguntarán cómo es un curador típico! Bien, vean el video que les cuelgo acá abajo y se darán una idea. Bruno curó la muestra Carrousel, para la que seleccionó diez y seis fotografías. La mayoría retratos, pero además cuatro de sus imágenes de plantas. Esas fotos fueron un encargo comercial, como casi todo el trabajo de Saderman. ¿En esa época lo comercial era artístico?.

Las diez y seis fotografías están bien separadas entre sí, y además no tienen cédula identificatoria. En la inauguración, quien no supiera quiénes eran los retratados en la pared, tenían que enfrentarse con la profunda experiencia de mirar un rostro despojado casi de toda connotación.

Bruno también escribió el «atípico» texto curatorial, donde habla de fotografía, pero no de Saderman. O mejor dicho: habla de Saderman, sin nombrarlo ni remitirse directamente a sus imágenes. En el video, Bruno explica uno por uno los cinco puntos de su texto.

Miren el video, saquen sus conclusiones, iniciemos un pequeño debate, porque a mi me sirven mucho sus opiniones. Así completamos la nota.