Lista de abandonos

Retrocedamos en el tiempo por unos momentos. Pensemos en el París de fines del siglo XIX. Si lo miramos desde nuestra perspectiva actual, en el campo del arte tenemos pintura académica versus los impresionistas, aunque en ese momento no representaban un peligro inminente para lo establecido. En fin, el arte en serio tibiamente amenazado por «los rechazados». Es un momentos histórico.

Qué alegría vivir en un mundo donde las cosas estaban tan claras!. Ahora no sabemos quiénes son o dónde está «la academia», y mucho menos dónde y quiénes son «los rechazados». Tal vez sea mejor vivir en esta confusión, porque después de todo, lo que hoy es demasiado clásico, mañana será «otra vez nuevo». Además, la fotografía ya no tiene que buscar un lugar entre las artes. Es una más, y tal vez la menos transgresora de todas. ¿Ustedes qué piensan?

Estaba leyendo un libro inmenso (no por las páginas), imprescindible (aunque suene perentorio), y muy fácil de leer (aunque parezca increible) editado por el español Valeriano Bozal, de donde saco la siguiente lista de las muchas cosas heredadas del arte establecido que los jóvenes pintores de fines del siglo XIX tenían que tirar por la ventana para sacarse el traje de la academia:

. La hegemonía de lo intemporal (Basta de religión y misticismo!. Un poco de realidad)

. Las jerarquías de los géneros. (Qué actual!)

. Los tópicos de la docencia académica. (Piensen en nuestras escuelas y talleres)

. Los prejuicios de la composición. (La fotografía tiene una montaña de prejuicios)

. Los prejuicios del lenguaje (¿Fotográfico en nuestro caso?)

. Los prejuicios de la literaturidad de los temas (Una plaga entre nosotros)

Les propongo que sumen sus propios prejuicios (si es que esta breve lista de Valeriano ya no abarcó a todos todos). Y veamos algunos casos prácticos para salirse de ellos. Siempre hablando de fotografía. Les dejo tres imágenes que les pueden servir de guía.

……………………………………………….¿Quién empieza?

Imágenes: Nestor Crovetto (de la serie Crudo). Eduard Manet. Desayuno en la hierba. Paul Cézanne, Los jugadores de Naipes.