Lo nuevo está vencido

En los tiempos que corren la fotografía actual se ha vuelto conceptual más que espontánea.

Entonces, antes de disparar el cuadrito hay que pensarlo, dibujarlo, escribir algunas carillas, consultar con la historia del arte, con el mercado, y recién después si, disparamos… 🙂

Oscar Bony, uno de los más importantes artistas argentinos contemporáneos era un buen fotógrafo, más allá de que su trayectoria principal fue como artista, y además disparaba sin ningún temor, incluso contra sus fotos! (arriba)

Una de sus obras que me provoca más curiosidad retrospectiva es la famosa «La familia obrera» de 1968. Se trataba de una performance y no de una foto. Pero lo que ha permanecido es la foto que el mismo tomó, y pertenece a la colección del MALBA (encabezando el post)

El artista planea una performance, la realiza, la fotografía espontáneamente y finalmente esa foto (que fue solo un documento) termina sacralizada en el museo. Luego, la fotografía sigue siendo la tenaz persecusión del instante. Esa imagen de «lo que ha sido» (como dice Barthes) se resiste desde la incomparable impresión de fugacidad que solo la fotografía puede ofrecernos. Entonces, pregunto amigxs comentaristas:

¿La fotografía es el instante capturado,  el concepto elaborado, o es las dos cosas a la vez, siempre?