Lo pasado, pisado… y congelado

El deseo amoroso subsiste si nunca se  llega a poseer completamente al sujeto amado. Algo así escribía Marcel Proust en una de sus innumerables reflexiones sobre el amor. Ahora mismo me acuerdo de su pensamiento, pero no encuentro la frase exacta en Google!

Es miércoles a la tarde. Tengo un respiro en el trabajo (que no se enteren mis jefes!) y pienso en estos asuntos del amor porque ayer Eduardo Carrera, talentoso fotografo que ganó el Salon Nacional de Fotografía 2006, me envió el link con su recién estrenado sitio en internet (click aquí). Y resulta que el bueno de Eduardo es un romántico incurable. En el 2004 comenzó un proyecto que se llama “El Museo del Amor”. Pasen a su sitio y vean. Sus fotos no necesita de mis explicaciones.

Pero el motivo de mi pensamiento era (sigo con tiempo libre frente a mi compu!) acerca de las fotos y el amor. El amor congelado, porque las fotos lo que hacen es detenerlo en su continuidad. “Se puede amar en el roce de una manga”  dice Sarah, personaje de Graham Greene en El Fin de la Aventura, Me imagino que es muy dificil retratar un “gesto amoroso” en el preciso instante en el que se produce.

Robert Doisneau lo intentó y con gran éxito en su serie“El Beso”, Pero eran actores contratados!  Dónde puedo encontrar esas fotos verdaderamente espontáneas? Eduardo retrata el amor, el amor que pasó, y deja esa evidencia en los rostros, los objetos y las palabras que los amantes recuerdan. Son amores pasados, por eso están en un museo, aunque sea virtual.

Si querés enviar tus fotos a adn*Cultura, escribime a adnfotoslectores@lanacion.com.ar