Lo que permanece

Es el título de un libro de Sally Mann. Lo tuve en mis manos, lo pude hojear por unos días y lo devolví. Me enamoré de ese libro. Después, cuando tuve la oportunidad de comprarlo, no lo hice. No hay que enamorarse de los libros, pensé.

Hoy, me arrepiento. Por suerte vienen otros, muchos otros, mientras espero el momento de volver a aquel amor. El lunes Julieta me habló de Bernard Plossu y su libro Europa. Tenía alguna idea de sus fotos por PhotoEspaña, pero no había visto esta monumental obra. Qué suerte tenemos de vivir en un mundo donde los libros de fotografía no son un bien escaso. Cuando me robé mi primer libro de fotos (Photographer, de H.C. Bresson), los libros con fotos eran los que ubicaban en los estantes de “Decoración”, o “Arquitectura”.

Recién me llamó Marcelo Brodsky. Me contó que ayer volvió de Paris, donde asistió a la inauguración de Foto/Gráfica, Una nueva historia de los libros de fotografía latinoamericanos. Curada por el genial Horacio Fernandez (autor de Fotografía Pública, y curador del Museo Reina Sofía).

Mientras Marcelo me relataba los pormenores de la muestra, y los planes para muestras futuras, volvió a mi mente el libro de Sally Mann, y también Autobiography, de Richard Avedon. Y también Balada de la dependencia sexual, de Nan Goldín. Los Americanos, claro. Brodsky, que formó parte del comité que sirvió de basamento al proyecto,  seguía contándome entusiasmado la  enorme importancia de esta muestra y del libro que han editado.

Yo me quedé pensando en los libros que me cambiaron la vida. No exagero amigos míos! ¿Cuáles fueron los suyos?