LOS AUSENTES

En el pasado, cuando se hacía una foto grupal con motivo de alguna celebración importante (pongamos por caso, los 80 de la abuela, las bodas de oro de los tíos, etc.) se sumaban al grupo los ausentes como una simbólica manera de hacerlos presentes

Esta práctica fue muy común aquí en Argentina, donde la inmigración masiva entre 1890 y hasta poco antes de la crisis de 1930, trajo al país nada menos que 4.200.000 millones de italianos, españoles, franceses, y de muchas otras naciones del mundo. Estas personas, que emigraban por razones económicas, pero ya comenzado el siglo XX también lo hacían por razones políticas, habían dejado la mayor parte de sus seres queridos en el país de origen. Y en muchos casos estas familias jamás volverían a unirse.

Será entonces muy común ver fotos de grupo de aquellos tiempos, donde los niños y niñas sostienen grandes retratos de seres queridos que no están, o incluso son «sentados» en una silla (para hacer más patente su añorada presencia).

El mundo siguió girando y parece ser que la costumbre no se pierde. Quiero decir: la costumbre involuntaria por la cual tantas familias se ven en la difícil situación de separarse para seguir sobreviviendo.

Tenemos el caso de Mario Goncalves Carballo retratando a su hermana y sobrinos, junto al marido de ella, que desde México aparece en la pantalla del celular. O Luis Todino, que junto a Lali vive en Kettering, Inglaterra, posando con amigxs que están en Génova.

Lo importante es la ilusión de estar juntos. Y cuanto más lejos, más juntos. Como dice mi mejor amigo: «somos así de unidos, porque vivimos a 12.000 kilómetros de distancia el uno del otro, desde hace 20 años»…

¿La seguimos?  Ya falta poco. Suban sus fotos de hoy acá abajo Si hacen click aquí, podrán leer nuevamente las consignas a cumplir durante estos días hasta el 1 de enero. Se pueden sumar cualquier día, acá no hay ninguna obligación. Suerte!