Los ojos de Daruma

PARTE I

Llegamos en autobus directamente desde el aeropuerto de Oita. Al igual que en todos los lugares donde llegaba nuestra delegación, un grupo de empleados nos esperaba saludando con las manos en alto. Habíamos llegado a la principal de las dos plantas que Canon tiene en Oita. Aquí, 700 trabajadores producen 9.600 unidades de alta gama de la línea EOS por día.

Después de la foto oficial nos llevaron a una sala de conferencias extremadamente luminosa. Nos sentaron en unas mesas color tiza y metal claro. Las paredes también color tiza, el cielorraso y la alfombra del piso, gris claro. Las puertas de madera clara. El ambiente inmaculado contrastaba con el aspecto de nuestra ropa arrugada por el viaje en avión desde Osaka.

La reunión de presentación estuvo a cargo del director de recursos humanos (el único con corbata), y el gerente general senior. Tenían un curioso atuendo. remera gris y celeste, una extraña campera con solapas, de color gris con franjas celestes y rojas. Cada uno con su identificación plástica con su retrato bien grande. Un telefonito Nokia de antigua generación (de color gris plateado) colgando del cuello con una cinta roja. Pantalones grises claros también. Y zapatillas o suecos blancos antiestáticos. Vi a muy pocos empleados que usaran reloj pulsera. Salvo el director de recursos humanos, todos eran delgados y bastante jóvenes.

La primera instrucción a las visitas fue clara y terminante: 1. Se ponen las fundas anitestáticas en el calzado (unas especie de gorras de baño que ya estaba sobre nuestras mesas), para evitar llevar el polvo de nuestros zapatos al interior de las instalaciones. Y 2. Está absolutamente prohibido tomar fotografías en cualquier lugar de la planta (De todos modos, nos habían hecho dejar nuestras cámaras en el micro).

Habíamos viajado 17.000 kilómetros para estar hoy aquí, frente a esta gente, en una de las fábricas de más alta tecnología del planeta. Lo que sigue, es el relato de esta visita que duró solo dos horas exactamente.

Mañana, PARTE II