Los premios, la política, y los medios

Fin de semana de premios. El sábado se juntaron dos importantes. Al mediodía  el premio de la Bienal de Fotografía de Arte x Arte cuyos ganadores fueron Res y Leo Vaca con su obra «Iluminando el expediente del atentado a la Amia». Y a la noche, el premio FELIFA al libro de fotos de autor, fue para «Donde la luna es ronda» de Agustina Tato

Durante la entrega de premios en Arte x Arte, Eduardo Médici habló de la importancia (relativa) de los premios. Y citó a Hemingway: «Cuando hablan mal de mi, no lo tomo en serio. Cuando hablan bien, tampoco.» La lectura literal de esta frase nos haría pensar que los premios no tienen ninguna utilidad; si no fuera porque Eduardo la utilizó para captar la atención del público e invitarlo a reflexionar sobre esta institución que en el mundo del arte nunca pierde su capacidad de crear polémicas, es decir: generar movimiento. Y eso siempre es positivo

Médici, en su brevísima y lúcida intervención no se ocupó tanto de los premiados o los seleccionados, como de los que fueron rechazados. Y, más que desalentarlos, los invitó a que tomaran los premios como una forma de desafío crítico.

En mi opinión los premios están compuestos de cuatro elementos: La obras, los artistas que las producen, los jurados que las eligen, y la instituciones que los crean. En algunos sistemas (Premio BAP), hay un quinto protagonista que es el curador que invita los jurados que a su vez convocan a los artistas, quienes eligen con qué obras participar (corriendo el riesgo de decepcionar a sus propios promotores).

Es famoso en la historia del arte local el caso del Salón Nacional de 1971, cuyos ganadores Ignacio Pereyra (con su obra «Made in Argentina» en la foto de arriba), Gabriela Bocchi y Jorge de Santamaría (con «Celda») no recibieron sus galardones porque fueron anulados por el gobierno militar, y el director del Palais fue encarcelado. Así nomás. Si no me equivoco, estos premios fueron elegidos en complicidad con el jurado. Es decir, artistas y premiadores querían expresar un duro mensaje sobre la situación social y política que se vivía en esos momentos. El hecho tuvo un fuerte eco en la prensa.

Como contrapartida, en esta democracia que nos ha costado tanto lograr, la obra «Iluminando el expediente del atentado a la AMIA», seguramente será ignorada (o casi) por la gran mayoría de la prensa nacional.

Como decía León Ferrari«Nosotros fabricamos cultura para nuestros enemigos ideológicos. Y ellos fagocitan todo: los cuadros lindos y también los cuadros denuncia.»