Los riesgos del lenguaje

«¿No existe un miedo de que la fotografía sea desplazada, hasta superada, por el lenguaje?» Françoise Soulages

Armo dos veredas imaginarias, opuestas entre si. En el medio, logicamente hay una calle por donde circular. En una vereda hay tres fotos. Y en la otra, mirándolas (desde la vereda de enfrente) hay otras tres fotos.

En una, las tres fotos directas, pero intervenidas, o fotográficas pero no realizadas con una cámara, o apropiadas o rescatadas del archivo. Todas si, representativas de la fotografía actual, de consagrados y de emergentes. La gracia de este juego de las dos veredas es que las fotos las pueden ver en vivo y en directo: Pablo Ortiz Monasterio (encabezando este post) con su muestra ¿Desaparecidos? en el Centro Cultural Haroldo Conti. Roberto Fernandez Ibañez con Montañas de incertidumbre (arriba), y Marcela Magno (abajo), con su trabajo Land ( Los dos, Premio Larivière/Festival de la Luz 2016)

A estas cuatro fotos les pongo, en la vereda opuesta a Fernando Di Sisto (abajo), con Uno (Premio Ediciones Larivière/Festival de la Luz 2016), a Livio Giordano, con su muestra Interior en la Feria de Arte Contemporáneo de Córdoba (en el stand de Rolf Art), y a Marcos Zimmermann, con Norte Argentino en los 90, también en el Conti.

Tenemos entonces, en una vereda fotografía intervenida, dibujada, como sea, pero altamente dependiente del lenguaje. En la otra, fotografía directa, convencional, aparentemente con más autonomía con respecto del lenguaje. Ahora si, se abren las gateras y empezamos la discusión. Yo digo que todas dependen del lenguaje. Y que las que menos dependen del lenguaje (y no son éstas) son siempre siempre las peores fotos.

………………………………………………¿Quién contesta primero?