Los sueños son de Grete

El arte es una forma de experimentación, tal vez la más compleja y completa. Siempre pensé que aquellas obras que veo en los museos y a las cuales no les encuentro ninguna explicación, y además no me producen ninguna empatía, pertenecen al sofisticado grupo de las «obras de arte madre» (como yo las llamo).

Me resisto a pensar que no valen la pena y que cuelgan en las paredes del museo solo por error. O peor aún, por capricho.

La serie Sueños, de Grete Stern pertenece para mi a esa categoría de arte. Toda la obra de Grete es incomparable con sus contemporáneos, e incluso con la obra de grandes maestros locales más actuales. Sus retratos, fotografía callejera, el trabajo en el Gran Chaco para el FNA. Una artista colosal, y de una profundidad y sutileza que todavía no reciben el merecido premio de un  libro antológico para que los fotógrafos de hoy la redescubran y aprendan…

Los Sueños, que Grete hizo para la revista Idilio a fines de la década del 40 es, para mi, la parte de su obra que más me ha costado apreciar. Por formación, o por mi carencia de formación, siempre consideré a los fotomontajes como un insulto a la fotografía. Y miraba con simpatía los collages de Grete porque conocía sus fotografías directas.

Luis Priamo, uno de los escritores sobre fotografía más interesantes de la Argentina señala con justeza algunos detalles de los Sueños que nos pintan entera a Grete:

1. En los primeros tiempos de producción, Grete reproducía religiosamente el origiinal, antes de entregarlo a la editorial. Tal vez porque presumía (acertadamente) que una vez que salían de su estudio, se perderían irremediablemente.

2. Los títulos con los que se publicaban sus trabajos en la revista, no fueron los mismos que Grete utilizó en su primera muestra de los Sueños en 1967. Ella no estaba precisamente de acuerdo con el sentido editorial que Guido Germani les imprimía

3. Como consecuencia de los puntos 1 y 2, se desprende que Grete estaba produciendo su propio arte con estas piezas, y que éste iba mucho más allá de su publicación eventual en una revista.

4. Y una perlita. Algunos de los sueños que mostró en esa expo del 67 fueron modificados con respecto a los originales publicados en la revista. ¿Qué tal?

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Hace falta ver el libro entero que Luis prologó para dejarse llevar por la intensa magia de los collages de Grete. Acá se los subo y de paso les anuncio la última convocatoria del Nano Festival 🙂

Les propongo un juego: Grete Stern no fue la única que experimentó con collage en la fotografía argentina. Ya tengo varios nombres que se me ocurren!. Les pido que busquen los suyos y me suben fotos acá abajo. Y seguimos charlando de esta convocatoria, que es un gran desafío