LUCHANDO CONTRA EL APARATO

Vilém Flusser está de moda. El año pasado, un profesor mío decía: «no se puede pensar la fotografía hoy sin haber leido a Flusser». El tiempo pasó y finalmente empecé a leerlo pese a mis resistencias.

Me explico: es muy difícil encarar la teoría fotográfica desde un pasado personal sobrecargado de práctica y con muy poca reflexión acerca del medio. Por otra parte, la mayoría de lxs que han teorizado sobre la fotografía no fueron fotógrafxs. Nunca pudieron ponerse en «la piel» del que empuña una cámara, o un celular, con la intención de «decir algo», aunque todxs sabemos que es muy poco lo que se puede decir con una fotografía.

El caso es que Flusser, escribió sus apuntes para una filosofía de la fotografía en 1983, cuando lo digital estaba apenas insinuándose como un futuro improbable. Así y todo tuvo algunos párrafos premonitorios:  (…) «en el futuro, los hombres serán cada vez menos competentes y cada vez deberán confiar más el pensamiento en los aparatos» (…)

Tal cuál lo que está pasando. Yo no tratamos de ver qué hay dentro de la «caja negra» (como la llama Flusser) y nos limitamos a tratar de aprovechar los programas que nos ofrece que siempre son más de los que podemos utilizar, pero menos de los que nos permitirían hacer un uso verdaderamente creativo del aparato. Ustedes dirán, ¿Y para qué querés más?. No lo sé, pero soy consciente de que cada vez pienso menos y hago lo que la máquina me dice. Pongo modo «P» y disparo. ¿Ustedes no?

Flusser dice que el que venza al aparato será un «hombre libre» y sólo los hombres libres están en condiciones de dar mensajes por fuera de lo que está programado en la sociedad. Entonces la libertad se gana «luchando contra el aparato». Hay quien dice que el uso de la cámara estenopeica es una manera exitosa de luchar contra el aparato, y tiene razón. Yo me atrevo a hacer una lista de algunxs que lucharon y triunfaron y siguen triunfando. A ver: Garry Winogrand, Robert Frank, Hiroshi Sugimoto, Aleksandr Ródchenko, Stephen Shore. Cada uno de ellos tuvo su particular herramienta para vencer al aparato. Y les presento uno local: David Sisso (arriba).

Empecemos a luchar, digo, a charlar acerca de esta posiblidad: