Me pierdo en los laberintos

Estimados amigos: aqui publico completa una pequeña entrevista que le hice a Claudi Carreras, curador de la muestra Laberinto de Miradas, que hasta el domingo pasado se expuso en el Palais de Glace.

Un laberinto puede ser unidireccional y conducir hacia el centro de la encrucijada. O por el contrario, ofrecer caminos alternativos de los cuales solo uno conduce a la salida. La muestra fotográfica Laberinto de Miradas, Colectivos Fotográficos en Iberoamérica, que se expuso durante el mes de mayo en el Palais de Glace es una mixtura entre los dos grandes grupos de laberintos que conocemos. En el recorrido que plantea su curador, el fotógrafo catalán Claudi Carreras (35), todos los caminos son diferentes, pero inevitablemente conducen a una misma salida que al mismo tiempo es el centro ineludible del proyecto: la necesidad de los fotógrafos de Iberoamérica de documentar la cambiante realidad social de sus paises.

La muestra de 260 fotografias es parte de un grupo de tres exposiciones itinerantes: «Identidades y fronteras en Iberoamérica», y «Fricciones y Conflictos en Iberoamérica que completan la trilogía. Claudi Carreras comenzó a soñar este proyecto con el apoyo de Casa América Catalunya y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Las tres exposiciones viajan durante tres años por más de veinte paises de América y Europa, presentando miradas cruzadas de autores que trabajan en el ámbito documental en América latina, España y Portugal.

Claudi Carreras es además investigador del Departamento de Diseño e Imagen de la Universidad de Barcelona y su primer contacto con América Latina fue en Tilcara durante un viaje aventurero a los 19 años, «financiado con dinero de mis padres que pensaban que me iba a Estados Unidos a estudiar inglés», confiesa Claudi.

A partir de ese momento empezó a recorrer el continente fotografiando y relacionándose con profesionales y aficionados locales que compartían el mismo sueño: la idea de que hay ciertos estilos en fotografía que se asocian con un sentido de lo latinoamericano. Y ese estilo es documental y comprometido con temas de contenido social.

«La fotografía documental es aquella que se centra en una mirada de la realidad exterior» dice Claudi al tiempo que explica en simultáneo y sin contener el aliento, la compleja trama organizativa de su proyecto. «Laberinto… es una visión muy abierta hacia una fotografía de interés social. Pero entiendo que puede haber una fusión entre lo documental clásico y una aproximación más autoral hacia una misma realidad. Entonces los caminos de este laberinto se bifurcan y encontramos proyectos tradicionales como el que presenta el colectivo Blank Paper de Madrid, que expone su trabajo sobre los diferentes personajes que recorren cotidianamente la Casa de Campo, el mayor parque público de Madrid; y por otro lado la actividad casi «performática» de la Organización Nelson Garrido, de Venezuela, cuya visión se expresa de una manera absolutamente libre por medio de instalaciones, puestas en escena, manipulación digital o simplemente fotos familiares rescatadas del olvido.

«La fotografía se está quedando huérfana» dispara Claudi, cuando se le pregunta sobre el futuro del medio cada vez más restringido en espacio y temática en los diarios y revistas de todo el mundo y condicionado a estándares ajenos a su naturaleza en el mundillo del arte.

«El mercado del arte está sometido a los intereses del capital y es un ambiente reducido, mientras que el periodismo se ha convertido en un mercado de imágenes que necesita más y más cantidad a precios más y más bajos también»

«Se habla mucho de la web como la plataforma donde nos vamos a salvar todos, pero no se puede vivir de la Internet hoy en día. Hay que pagar la renta y financiar nuevos proyectos y este es un medio en el que se puede exponer cualquier cosa, pero que no da dinero»

«Es importante reclamarle al estado para que financie proyectos que generen reflexión en un ámbito independiente. Hay que buscar ese espacio y defenderlo. Y somos los fotógrafos los que tenemos que hacer esa tarea»

Un recorrido por los trabajos de los trece grupos seleccionados para esta muestra es el mejor ejemplo del pensamiento de Claudi Carreras. Los «colectivos» como se los ha dado en llamar a los grupos de fotógrafos reunidos por un ideario político, expresivo, social, o incluso comercial, ofrecen una refrescante visión de la vida de la gente en nuestras sociedades. Y la fotografía es el mejor vehículo para comunicarla. Una invitación a observar detenidamente y reflexionar, recorriendo los multiples caminos de este laberinto de miradas donde la sinceridad de sus autores es la condición primera en su inclaudicable búsqueda de la verdad.