México 02 / La visión de mi ombligo

Un día muy divertido pasamos ayer aquí en el DF. Y la pasé fenómeno por que no hice nada de nada. Después de visitar el Centro de la Imagen. Me fui derechito a “trabajar” sobre mi jetlag. Y después de una siesta de aquellas, me levanté con el tiempo justo para ir a la entrega del 6o. Premio Internacional de Narrativa que conceden la Editorial Siglo XXI y la Universidad de México en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. Alli estaban las premiadas María Negroni (ensayo), y Esther Cross (novela). Muy contentas con sus chequecitos por  U$S 20.000.- cada una.

De alli me fui corriendo al Centro Cultural de España donde nos habían invitado a participar de un debate sobre el visionado que hoy estamos comenzando. Finalmente me encontré con Charlotte Cotton! que será jurado del concurso PHOTOGRAPHY NOW proximamente (hay que apurarse!). Y me presentaron a Michael Mack, director general de Steidl. “Estos pibes son de las ligas mayores” pensaba mientras improvisaba mi alocada alocución frente a un auditorio colmado, y me peleaba con una mininotebook un poco resbaladiza que usé para mostrar el blog.

Pero el caso es que lo que más me interesa hablar aquí es de mi ombligo. En la mesa estaba también Claudi Carreras. Claudi tiene una energía desbordante y es entre otras muchísimas cosas que ya les contaré, el creador de Laberinto de Miradas, un conjunto de muestras colectivas de fotografía que van circulando por América Latina a un ritmo enloquecedor. Y nos habló de la revista Invisible Photo que acaba de estrenar su primer número, y de los libros con entrevistas que tiene planeado hacer con la Editorial Gustavo Gilli (ya publicó el primero: Conversaciones con Fotógrafos Mexicanos). Y arrancó un contundente y espontáneo aplauso de un público joven y apabullado por tanto entusiasmo.

Pero Claudi se refirió también a su ombligo. NO! quiero decir: a la fotografía ombliguista. Y cuando le pregunté a que se refería, contestó muy seguro que la fotografía que él admira y  promueve es la documental, la que se puede probar, la que es testimonio de algo que pasa afuera de la mente del fotógrafo, la que no se mira al ombligo!

No tenía mi ombligo al aire en ese momento para que me ayudara a reflexionar. Pero me di cuenta de que no estaba muy seguro a esta altura de mi vida de cuál es, y cuál no es una fotografía ombliguista. Y también pensé que lo documental en el sentido clásico de su definición ya no alcanza para “documentar” la realidad que vivimos, tan complicada y difíficl de capturar.

Son las siete de la mañana ahora. Acabo de encontrarme en el chat con mi hija Lucia, que es fotoperiodista y trabaja en un diario de Buenos Aires. Le voy a preguntar como anda su ombligo.