Mi foto favorita. Por Ana Paula Fenske

EL frío hacía que caminar por La Quiaca esa mañana, fuera lo más parecido a levitar. En medio de nuestro trayecto, ellas parecían detenidas en el tiempo, como contemplando el nuevo alba y los frutos que traería. No me quise acercar tanto, no quería interrumpir su bagaje, pero tampoco pude evitar detenerme. Mi escaso zoom y la poca memoria que me quedaba en la cámara, respiraron y se ajustaron al máximo. La pequeña me miró y aunque temí por su alma, todo, el resto del día, fue LUZ.