MI LUGAR ES EL LUGAR

 Ayer, tuve la suerte de pasar por FELIFA (Feria de libros de fotos de autor) a la tarde, justo cuando la lluvia arreciaba. Un programón: ver fotolibros sin límite en las variadas propuestas que ofrecía la feria este año. Los premios, los editores, las presentaciones… y lo que más me gusta: las charlas bajo la ducha.

Había visto este mismo formato (pero sin la metáfora de la ducha) en París Photo hace unos días. Allí Cristina Demmidel tenía las mismas dificultades para hacerse escuchar que ayer tuvo Claudi Carreras en los 12 minutos que le tocaron para hablar de… algo.

 

Claudi, que no es mudo, empezó agarrándose de la metáfora, los grifos, el agua fría y la caliente, etc. Y cuando ya parecía que no iba a decir nada, sas! Nos espetó: ¿ES EL ARTE EL LUGAR DE LA FOTOGRAFÍA?.  Nos quedamos mudos, todos. Claudi abrío el agua fría (literalmente) y prosiguió su tarea de «despertarnos y despertarse» un poco de este letargo en el que el mundo de la fotografía local está sumido desde hace unos pocos años. Este letargo se llama: INTIMIDAD.

Nos contó Claudi (que desde que llegó a la feria estaba trabajando sin parar) que había visto cantidad de libros y de proyectos en las revisiones de portfolios y que LA REALIDAD (EXTERIOR), no aparecía casi por ningún lado. En cambio abundaban las miradas introspectivas, retrospectivas, apropiativas del álbum familiar y de los dramas personales. ¿Y qué está pasando en la sociedad, ehh?

Claudi emitió su juicio, con la honestidad que lo caracteriza, y a modo de autocrítica además. Llamó a los creadores y también a los gestores y organizadores, a dar vuelta la cabeza y mirar por la ventana. ¿Qué está pasando que de repente lo único que nos importa es cómo «elaborar» nuestros dramas personales?. Estamos en la capital mundial del psicoanálisis, ¿por eso será?

Ahora bien, es cierto que todos (me incluyo) estamos buscando en nuestra vida la respuesta a nuestros interrogantes. Hay excepciones por suerte (ayer me los crucé a Pablo Piovano y a Alfredo Srur 🙂 ). Y no se puede decir que no vivamos en un ambiente politizado. Pero cuando entramos «al museo», se nos diluyen las opiniones y empezamos a buscar el lugarcito donde encontrar nuestro propio lugar. Y para lograr eso, hoy y siempre, hay que adaptarse al mercado.

Pero si los fotolibros y los fancines, las minúsculas editoras no están en el mercado! podríamos decir. Y yo podría acotar: pero estamos buscando la manera de… insertarnos en él. Porque de algo hay que vivir, o porque a todos nos gusta el reconocimiento.

El arte es (siempre) político. Asi que cuando estamos rescatando el retrato partido de nuestros abuelos también estamos emitiendo un mensaje político, y ese mensaje es una botella (vacía) tirada al mar. 😉

Claudi propone que llenemos la botella. Que asomemos la cabeza fuera de nuestro confort autobiográfico y salgamos a respirar con los otros, los que no hacen fotolibros, ni muestras, ni ferias.

Pasaron sus doce minutos y Claudi nos la dejó picando.

……………………………..¿Qué dicen ustedes amigxs?