Miradas, gestos y pensamientos

“Todas las imágenes del mundo son resultado de una manipulación” dice Harun Farocki (arriba), casi un especialista en la no manipulación aparente. Ver sus videos en Proa es como ver esos  cortos eduacionales que producen algunos grandes hospitales. En sí mismos, no “saben a nada” y no tienen ni rastros de la mano del autor.

Pero la temática y el mensaje que transmiten es poderoso, sorpendente a veces. Y prefiero ver su obra que escucharlo. Tiene la vos triturada por miles de cigarrillos. Es mucho más práctico comprarse el libro en la librería de PROA!

Aún así, siempre es intersante comprobar que su modestía es genuina y para eso si es necesario verlo personalmente. “Desconfiar de la Imágenes” nos hace pensar que tal vez ese hombre afable y muy gastado, con pasado de atleta, es una pantalla que altera su verdadera identidad.

Farocki dice tamibién que toda imagen produce, como reacción, miradas, gestos y pensamientos.

Los mismos que un jurado experimenta cuando está frente a las obras de un concurso, o del Salón Nacional de Fotografía. Algunos de nuestros lectores me han cosultado ante la inminencia de la edición 2013, que trae una novedad importantítisma: no se aceptarán obras que tengan más de dos años de antigüedad. Esto elimina de la puja a todo el trabajo de los consagrados y sus obras más fogueada, si. Pero también de los no consagrados con muy buenas fotos y que nunca se atrevieron a presentar sospechando que los jurados prefieren a los consagrados.. ¿Es así, o me equivoco?

Pero si lo analizo mejor (y mientras pienso si acaso hice alguna buena foto en los últimos dos años) esta variante reglamentaria permite animarse a los nuevos autores, que tendrán mucha más producción de la buena, porque están en el pico de su momento creativo. Mientras que la generación 50 ya está bajando la curva 🙁 . ¿A ustedes qué les parece?

En todo caso es necesario la presencia de autores que cuestionen al salón y al mundo del arte actual en Buenos Aires. Hace falta una renovación y tal vez esta sea la oportunidad.

Farocki lo dice casi “sin aliento”: “Elevar el propio pensamiento hasta el nivel del enojo, elevar el propio enojo hasta el nivel de una obra. Tejer esta obra que consiste en cuestionar la tecnología, la historia y la ley. Para que nos permita abrir los ojos a la violencia del mundo que aparece inscripta en las imágenes”