Mirame, no me mires, cerra los ojos

¿Cuántas veces habremos pensado, al momento de hacer un retrato,  en alguna de las tres opciones que nos da el título de este post?. Si no te mira es espontáneo. Si te mira, participa. Si cierra los ojos… es moderno. Ja!

La mirada en un retrato es, ya lo sabemos, un factor fundamental. La Niña Afgana, no sería nada sin esos ojos verdes penetrantes. Sin embargo, pienso ahora (y no voy a correr a mirar el libro!), que gran parte de los retratos de Nan Goldín en la Balada de la Dependencia Sexual, son sin mirar a la cámara. Salvo su famoso autorretrato con el ojo amoratado. Los retratos de Arnold Newman son casi todos con sus sujetos mirando concentradamente a la cámara, por dar un ejemplo contrario.

Los tres retratos que aquí les presento son para mi un ejemplo de intimidad lograda por los fotógraf@s con sus modelos. ¿Cómo lo lograron?. ¿Se entiende aquí de qué clase de intimidad hablo? Hay varias posibilidades para responder esta pregunta.

1. De casualidad.  Se trata de un caso de buena edición y nada más

2. Se conectaron con el sujeto, porque lo conocían. Por eso lograron cercanía

3. Se conectaron con el sujeto, a pesar de que no lo conocían. Y lograron igual esa franqueza en la actitud.

Ustedes traten de acertar cuál de las tres. HAY ALGO EN LAS FOTOS que nos da una pista para la respuesta correcta.

Ahh! Y si tienen tan buenos retratos como estos en cualquiera de las tres opciones, lo suben y nos cuentan la historia.

¿Quién empieza?

Fotos: Carolina Vega Olmos, Benjamin Bascary y Ana Escobar.