PARIS ERA UNA FIESTA

046a3915Enrique Vila-Matas, entrañable escritor español escribió un libro donde narra sus desventuras juveniles en París donde vivió durante un año, convencido de su parecido físico con un joven Hemingway, también viviendo en la ciudad luz… pero en los años veinte.

Imaginen la desilusión del catalán al comprobar que por más botellas de Beaujolais que tomara y por más que se muriera de frío vagando por los cafés, nunca tendría ni la presencia ni el talento de su admirado escritor que inmortalizó aquellos años locos con su pequeña y genial novela París era una fiesta. Entonces Vila Mata escribió París no se acaba nunca. Y le salió rebién, y se vendió un montón. Y se hizo famoso igual, aunque no tanto claro.

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Ahora que estoy en París, y ya un poco saturado de la abrumadora (e inalcanzable) oferta de París Photo, empecé a dar una vuelta por el off, y me encontré con algunas perlitas que quiero compartir con ustedes. Ya saben, mi ilusión es convertirme en coleccionista! Pero mis principios 😉 , me impiden concretar mis ambiciones en la gran feria.

Pasé por la galería mor-charpentier donde encontré una muestra impecable de tres artistas latinoamericanos: «Spectres» por Fredi Casco, Rosângela Rennó y Teresa Margolles. Un trabajo extraordinario, actual, socialmente comprometido, carísimo. Por ejemplo, si me quisiera comprar la obra de Margolles «El Exhumado, 2014» (arriba) debería pagar 40.000 euros.

No digo que no los valga! pero salí corriendo agradecido y me fui a Polycopies, una feria de 35 editores de fotolibros independientes que se alquilaron un barquito sobre el Sena y armaron la feria con entrada gratis y vino caliente a 3 euros. Ahi me lo encontré a Marín Bollati y a Verónica Fieras que se amacaban (llovía y el barco se movía un poco) con su sello editor CHACO. También estaba mi amigo Ernesto Bazán, Bernardita Morello, y tantos otros dando vueltas, tomando unos vinos y vendiendo libros a precios más que moderados.

Me di cuenta de que puedo ser coleccionista, al menos de fotolibros de autor. Había para todos los gustos y  a menos de 100 euros cada uno. Los más lindos, entre 30 y 40 euros. Y te los llevás puestos, no hay que pagar fletes ni seguros ni tener mucho espacio en casa.

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Martín me contó que cerquita de ahí había otra feria, más grande aún en la Escuela de Bellas Artes de París. Ahí fuimos y nos encontramos con Offprint París, 120 proyectos editoriales ofreciendo sus libros en el gran patio de la escuela (arriba). Entrada gratis, buena onda… y más vino caliente.

No me olvido que todo esto se produce también porque, de alguna manera Paris Photo es el faro que atrae a las multitudes de fervientes amantes de la fotografía a esta fiesta que parece que no se acaba nunca.

…………………………………….¿Ustedes que opinan?