Poner el cuerpo al blog

Y si, para hacer las cosas que a uno le gustan hay que “poner el cuerpo”. Y el trabajo del fotógrafo es casi como el de un rugbier a veces. No se puede evitar el contacto con el otro. Y te ligás la puteada, o sos dueño de la situación y manipulás a tu sujeto como se te da la gana. O te pegan un piña, o te corren diez cuadras. Es así. Hay que poner el cuerpo para lograr “algo interesante”. ¿Pero qué es lo que interesa?

Jacob Riis se hizo esta pregunta en 1890 y publicó “Como vive la otra mitad” (arriba). Y en 2007 se la hizo Nicola Frioli (abajo de todo) y publicó “El otro lado del sueño americano”.

A mi me interesan varias cosas para fotografiar. Una de ellas es el fenómeno de la inmigración actual como lo enfoca Nicola. Y aquí no se trata de ir al Hotel de Los Inmigrantes, o fotografiar bolivianas vendiendo corpiños (puff, estoy harto de los lugares comunes mal visitados!) . El otro temita que me atrae es el de “los cuerpos”. El cuerpo humano es una máquina casi perfecta que va dejando desperdicios por todos lados. Es un engranaje bello por donde se lo mire. ¿Cuánto maltrato puede soportar?

Lauren Greenfield (foto de las fisicoculturistas, arriba) lo indaga, no por el lado de la pobreza, si no todo lo contrario. Y Daniela Rossell (izquierda) investiga a los millonarios y sus raras estrategias para ir dañándolos paulatinamente. El cuerpo de los inmigrantes puede ser un tema. Pero además de conseguir un inmigrante que se deje fotografiar, le vamos a pedir que nos muestre su cuerpo?. Es que de eso se trata la fotografía: hay que poner el cuerpo. Nosotros, y los otros también.

Si a esta altura siguen leyendo este comentario, se darán cuenta que este blog no cumple con la primera regla del buen bloguero: un tema a la vez. Amigos mios, esto no es un blog!