QUE EL APARATO NO TE DEJE VER EL ÁRBOL

La última nota en este blog fue para mi una bocanada de aire fresco. Frente a la síntesis castradora que imponen las redes sociales, frente a la imposibilidad, real o imaginaria, de prestar atención más de cinco segundos a cualquier imagen, hubo quienes leyeron el posteo, pensaron algo acerca de lo allí planteado y se sentaron a escribir sus opiniones, no una si no varias veces.

Larga vida al periodismo colaborativo!, que así lo llamo hoy por hoy. ¿Cómo lo llamarían ustedes? Ahora les propongo seguir el hilo de la conversación anterior. A mi me quedó picando algo que dijo Sol Tuero sobre la importancia de las tecnologías digitales  en «la lucha contra el aparato» (si es que todxs estamos de acuerdo en el significado amplio de esta definición).

David Sisso, el autor de la imagen que encabezaba la nota anterior y el que también hizo estas imágenes que ven, es un experimentador vocacional, más allá de la fotografía. Quiero decir: es un artista en el amplio sentido de la palabra. Piensa como un artista. Las fotos de David son tomas directas en las que conscientemente se plantea «subvertir los programas». Por ejemplo, usa exposiciones larguísimas a plena luz del día (sumando uno tras otro filtros neutros sobre el lente de la cámara o el celular). Al mismo tiempo mueve el aparato, e incorpora «el gesto» (otro) a la captura de la imagen. Resumiendo, todo lo que dice el programa, él lo contradice, y busca resultados que no puede controlar del todo. Entonces se transforma en un verdadero pintor, sin recurrir a artificios por fuera del medio fotográfico. Pinta, pero no deja de comportarse como un fotógrafo callejero, podríamos decir recordando al Robert Frank de Los Americanos. Y si no tenías bastante, además se apropia de imágenes. Hace todo junto lo que las nuevas tendencias del arte pregonan, pero lo hace dentro del mismo dispositivo. Y esto que señalo no es un detalle menor. Por último,  no voy a hablar aquí de la materialidad de las obras de David, porque es tema de otra nota.

Obviamente, hay un alto grado de abstracción en estas imágenes. Es cuando la forma y el color se expresan plásticamente menos condicionados por el programa que siempre nos está recordando  el mandato de la mímesis (como decía Leonel Luna en el posteo anterior). Doble sublevación la de David entonces.

Veo mucho de Mark Rothko (en las imágenes blanco y negro arriba de todo) en las fotos de David.  Pero cuando pienso en el expresionismo abstracto no puedo dejar de recordar la enorme carga ideológica que hubo en este movimiento que aparentemente era más bien experimental y no político. Esa oposición a la  mímesis o a los imperativos del realismo (socialista) me hicieron siempre ruido. Porque era una pelea desigual en la que la idea era aniquilar la vocación subversiva de muchxs de los grandes artistas que emergieron a principios del siglo XX (nada que ver con el realismo socialista) e imponer un arte estetizante, aparentemente neutro, o dedicado más bien a la sublevación plástica, que política, y que se transformó en un verdadero caballo de Troya que irrumpió como una plaga en nuestros paises del sur. Hay un libro muy interesante respecto de este momento histórico en particular (click aquí)

Abro aquí el debate, a ver qué sale. Yo tengo una opinión, pero me la guardo para ir escribiéndola (o modificándola) al compás de los comentarios que vayan apareciendo. ¿Quién empieza?