¿Qué ha sido de nosotros?

La pregunta está impregnada de nostalgia, fue inevitable. Y cuando digo “nosotros” me refiero a mi generación de fotógrafos. Durante mucho tiempo la fotografía “de verdad” era aquella que estaba ligada a lo instantáneo. Hasta Raota (un antecedente importante de la fotografía argentina que todos nos negamos en reconocer) mostraba sus mejores fotografías como producto del momento capturado en un instante.

Hoy, las cosas han cambiado considerablemente. Para mejor! digo yo. Pero falta variedad, la tendencia actual se orienta cada vez más hacia las temáticas “quietas”, y en muchos otros casos, la puesta en escena. Corrijanme si estoy siendo demasiado tosco en mi clasificación improvisada.

Humberto Rivas, (arriba, “María. 1979) era un desconocido entre nosotros, y pocos saben del enorme legado que dejó. Pero si pocos tienen acceso a su obra, ¿cuál es el legado? ¿a quién influenció?. Hay nombres fuertes en la fotografía argentina (aceptados por todos) que dejan una impronta en sus discípulos. Juan Travnik, Adriana Lestido, Marcos López, Alberto Goldenstein,  entre otros, contagian, más allá de sus intenciones, a sus alumnos con los mismos gustos que ellos cultivan en materia visual, y viceversa.

No hay una usina, un taller en donde los autores puedan experimentar en las variadísimas fuentes en las que hoy por hoy abreva la fotografía.  ¿Qué sucedería si el público conocedor tuviera ante si trabajos de jóvenes autores argentinos “no contaminados” por la influencia de sus maestros?

¿Se requiere un escenario distinto para desarrollar una fotografía genuinamente argentina?. ¿Por qué los museos argentinos no investigan dónde están los nuevos autores, y los promueven? ¿Es posible identificar una fotografía argentina? ¿Es este tema un debate necesario? Me gustaría escribir una lista de nombres que ahora se me ocurren para contestar, aunque sea en parte, tantas preguntas que les dejo planteadas.