Recuerdo de un minuto

¿Hay alguna forma de recordar el transcurso del tiempo?. Lo que uno atesora en la mente a través de los años son imágenes fijas que se repiten en nuestra memoria para convertirse en recuerdos. Así como el monótono hojear de un albúm que nos devuelve siempre el mismo rostro una y otra vez. Cuando vemos una fotografía, se dispara una señal que busca identificarse con algún recuerdo en nuestra mente. ¿Es lo que podríamos llamar evocación?


Una amiga cita a un autor desconocido: «El arte es un lenguaje que no todos comprenden». Yo digo: la fotografía es un lenguaje sin reglas fijas, y en constante experimentación. Y les pregunto: ¿Puede la simple combinación de dos fotografías  narrar una pequeña historia, sin ayuda de las palabras? ¿Puede resultar efectiva esta narración? ¿Si conocen un caso, le pido un link para que lo discutamos entre todos.

El domingo fui a ver El árbol de la vida, de Terrence Malick. Me resultó difícil el comienzo de la película. Malick no da pistas del desarrollo argumental si no hasta bien pasados los primeros treinta minutos del film. Son imágenes que van y vienen desde la realidad cotidiana de una famila en los Estados Unidos de posguerra hacia el pasado más remoto de la especie humana, y saltan a este presente tan inestable que vivimos en el siglo XXI.

«Eisenstein habló una vez de «un montaje de atracciones». Con esto quería decir que lo que precede a cada trozo de película, que se corta y monta, debería atraer a lo que le sigue y viceversa. La energía de esta atracción podría tomar la forma de un contraste, una equivalencia, un conflicto, una recurrencia«. La cita la tomé de John Berger en su libro Otra Manera de Contar.

La idea de este post es ambiciosa. Les estoy pidiendo que intentemos reflexionar juntos acerca de la combinación de imágenes fijas. Existen varias maneras de narrar con fotografías. La que más conozco es la periodística. Pero existen otras formas. Intuyo que la fotografía es un lenguaje que casi todos podemos comprender. ¿Pero cómo lograrlo?