Relato apropiado

Tengo de vuelta mi MacBook Pro. Cambio de sistema operativo. No más lentitud, no más esos carraspeos, esa falta de aire. Viernes. Propuesta para el fin de semana. Les cuento:

John Berger dice que (dijo hace años ya), que si queremos se puede construir un mensaje con un grupo de fotos y decir (evocar, inducir) algo más allá de lo que las fotos muestran por si mismas. Para ese logro, tenemos la libertad de utilizar imágenes que no siempre coinciden en tiempo y lugar, sino más bien se juntan por la intención del autor en decir tal o cuál cosa.

Bien, ¿me siguen?. En estos tiempos en los que el concepto de «autor» es algo que va y viene de una mano a la otra (de los curadores, de las instituciones, de los medios, de la red) y que tenemos TANTAS fotos a nuestra disposición, yo me pregunté: ¿Por qué no construir un mensaje con «fotos apropiadas»?

Luego, ese mensaje es algo nuevo, independiente de lo que los autores «apropiados» quisieron decir, y yo me constituyo en autor por este simple pase de magia.

Ahora, lo que yo quiero que ejercitemos, en este juego sin sentido aparente, es la capacidad enorme de construir un mensaje que tiene el medio fotográfico, y su ambigüedad, y su extraordinario poder de penetración. Y no hablemos de las palabras.

Yo les subo un tríptico (que encabeza este post), y los invito a que hagan sus ejercicios de apropiación y los suban al blog. Las reglas:

1. Hacemos un tríptico, sepatrado por márgenes blancos, y siempre en sentido horizontal.

2. Las fotos siempre tienen que estar las tres en el mismo tamaño

3. Se pueden utilizar fotos propias o ajenas. De grandes maestros o perfectos desconocidos.

4. No les pongan titulo alguno. Porque esta es la segunda parte del juego.

 ¿Quién empieza?

Fotos: Thomas Ruff, Rineke Dijstra