REPRESENTACIONES DE LA MEMORIA

La fotografía siempre es una representación ficcional. Lo que muestra siempre ha sido, aunque su extraordinario poder de evocación intente llevarnos al presente, o al futuro.

Pero estas ficciones del pasado, también se pueden desglosar en diferentes tipologías, depende de cuáles sean las características de las imágenes y el escenario en el que las contemplamos.

Cuando Juan Carlos Distéfano realizó su escultura «Procedimiento, 1972» (encabezando este post), aunque la inspiración del escultor venía de una pintura religiosa del período gótico, lo que esta imagen representaba era contemporáneo con las prácticas represivas del estado argentino en ese mismo momento. Al año siguiente, su obra «El mudo» (en la misma línea narrativa que Procedimiento) sería adquirida por el MNBA, e increiblemente, pasaría inadvertida para la censura durante todo el período de las dictaduras militares

Gabriel Orge evoca, o reaparece, a Julio López proyectando su imagen sobre varios edificios de la ciudad.  Es una aparición fantasmática que viene de la sombras siniestras en la que sus captores lo han invisibilizado. Las condiciones de visibilidad de la obra (sin mediación de ninguna institución o medio, y en un estado democrático) hacen que todos podamos acceder a ella.

El gran problema de muchos de nosotros viene siendo como representar visualmente lo que no ha sido documentado en imágenes. Julio López, se acercó bastante con sus dibujos que evocaban la tortura y que Helen Zout fotografió (al igual que su retrato del que luego se apropiaría Orge en sus proyecciones).

La efectividad entonces del poder evocativo de una imagen está ligada fuertemente al contexto en el que se las muestra, o se las escamotea. Durante los años de la dictadura, varios de nosotros hemos fotografiado las calles y algunos hechos que de alguna manera eran comentarios de la realidad que no se veía a simple vista (aunque se veía bastante más de lo que muchos están dispuestos a admitir). Estas fotografías no eran publicadas, a pesar de no tener la contundencia de las obras de Distéfano, por ejemplo. Eran negadas en los medios por su «baja carga noticiosa», y como sabemos la fotografía nunca fue admitida (en los medios gráficos en dictadura) como un medio válido para hacer comentarios (del autor) más allá de un hecho concreto y noticiable.

De estas variaciones en las representaciones de la memoria, hablaremos esta tarde, a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, junto a Cora Gamarnik, Ana Longoni, Ezequiel Torres, Cecilia Casablanca y Juan Pablo Pérez.

Los esperamos, y seguimos la charla