Se escapó el referente

En un principio era lo que estaba ahí, delante de la cámara. Era mamá, o los niños, etc. El objeto amado. En algún momento (no hace mucho tiempo de esto), para varios de nosotros (aunque no se bien si esto me incluye totalmente), lo que estaba ahí ya no era eso.

Todos sabemos la historia que cuenta una y otra vez (porque la leemos una y otra vez) Roland Barthes sobre la fotografía de su madre. Esa imagen física no existió, y sin embargo, cuánta añoranza nos ha provocado. En cuántas fotos la hemos buscado.

Ahora, «el concepto» nos ganó la partida. Uno fotografía lo que ya no es la representación de lo que ve. Y si fotografío una latita de un rollo de 35 estoy agregando una reflexión sobre el medio. La tecnología que muere y es reemplazada paulatina pero inexorablemente por otra. Eso nos produce una nostalgia fría.

Entonces, si fotografiás a tu madre, será alguna forma de reflexión inaccesible. No más un recuerdo de cómo era tu madre. Y seguramente, si la foto es analógica, también, será un modo de repensar al «referente» desde la tensión que se establece con la técnica que se muere. Igual que tu madre.

Lei en algún lado que en el museo actual, hasta el matafuegos de la sala puede ser confundido con una obra. Entonces, lo que importa ahora, más que nunca, es el contexto. Si está en FB no es arte. Si está en una pared blanca (y no es tu casa), tal vez sí lo sea.

Yo cuelgo hoy la foto de mi madre, hecha por mi padre en 1968. Se ve que ninguno de los dos estaba conforme con lo que sucedía. Aún así, la rescato y la señalo. Es perfecta. Es una obra de arte.

Queridos comentaristas: si piensan un poco como yo en esta nota (si acaso se pudiera comprender), los invito a que suban las fotos de sus mamás. Y lo vamos conversando.

……………………………………………..¿Quién empieza?