Se mira y no se toca

Es sabido que en la mayoría de los museos… corrijo: en TODOS los museos está prohibido tocar las obras. Si todo el mundo anduviera acariciando a la bailarina de Rodin como si fueran los pies de San Cayetano, ¿qué sucedería?

«Lo visible es lo táctil», dicen que dijo un gran pensador francés. En estos tiempos de virtualidad no es poca cosa esta declaración. Entonces mirar fotos en internet, no va. Porque lo que estoy mirando es lo que toco, y lo que toco es la pantalla de mi computadora. 🙂

Si me pongo complicado (más), diría que todo el universo de la fotografía digital se derrumbaría con solo soplar este castillo de naipes (virtuales). Sería un alivio. Habría mucho menos que ver. Una bendición del cielo!  Pero no se preocupen,  la teoría de nuestro amigo francés no es tan radical y tiene que ver más con una pregunta, y con una idea del vacío; un abismo que nos mira a su vez. ¿Quién de ustedes está al tanto de estas ideas? ¿Me lo escriben acá abajo?.

Yo tengo ganas de ir mañana a ver la gran retrospectiva de Vik Muñiz y tocar sus collages, ¿O son fotos? De lo que no tengo dudas es que se pueden tocar. Mucho más que la mayoría de las fotos hoy en día. Y son piezas únicas! Entonces tenemos que la fotografía sirve, igual que en sus inicios,  como «ayuda de cámara» de un arte superior, más sofisticado. El arte de la representación tiene que estar en manos de los artistas, y la documentación en la de los fotógrafos.

Estoy casi seguro de que los guardias de sala no me van a dejar tocar las obras de Vik Muñiz (aunque pienso que él si me dejaría). Ni siquiera la vista general de la avenida 9 de julio, que hizo especialmente para nosotros.