Ser árbol

En el contexto del arte contemporáneo, hacer arte es mostrar un objeto como arte. John Szarkowski (legendario curador del MoMA) dijo que la fotografía era, entre otras cosas,  el arte de señalar.

Pero por más que señalemos, el contexto en el que esta acción tiene lugar, y finalmente el veredicto del público son los que terminarán de cerrar la ecuación del hecho artístico.  Si no  tenemos en cuenta al artista y al que mira, no hay arte. Los museos están comprendiendo esto y se abren a nuevas experiencias que incluyen al público como actor y no sólo como receptor

Esto que aquí les digo es un interrogante que buscará respuesta (a partir de ayer) entre los visitantes de la muestra #1000ARBOLES.

La idea de una numerosa comunidad de autores, la mayoría de ellos desconocidos entre sí, que trabajen con un mismo objetivo, y lo concreten en unos pocos meses, es una práctica que resultaba casi imposible hasta hace pocos años.

El tema fue convocante; fotografiar un árbol es como hacer un retrato de un ser querido. El  visitante podrá advertir la variedad de especies y los diferentes climas en los que nuestro sujeto ha sido retratado. Pero tendrá que recorrer más profundamente el conjunto de fotos para apreciar el trabajo curatorial colectivo que tuvo lugar durante el proceso de montaje de las 200 fotos que componen la exposición.

Ayer asistimos a la impresionante inauguración de la muestra  en el Centro Cultural Rigolleau, perteneciente a la Secretaría de Cultura de Berazategui. El acto fue también el puntapie inicial del Mes de la Imagen, que todos los años llevan adelante un grupo admirable de gente, bajo la la guía e impulso de Andrea Presta y el creativo aporte de Laura Lavergne

El miércoles previo a la inauguración, una docena de voluntarixs y autorxs, durante unas pocas horas fueron agrupando imágenes en el piso. Cada uno se hizo cargo de una de las ocho paredes de la sala, y «dibujó» su propia experiencia plástica. Los árboles y el color, la mutilación, las copas, los tallos, la ciudad, el paisaje, la soledad, la muerte.

¿Puede ser considerada esta exposición una pieza artística? La intención de ajustarse a dos tamaños posibles ha sido la única precondición para el montaje de las obras. Los artistas aquí han sido curadores, y visceversa. La obra la completa, como siempre,  el ojo del que mira.

NOTA: Esta nota, está escrita sobre la base del texto curatorial que se encuentra en la muestra. Nuestro enorme agradecimiento a: Laura Lavergne, Anahí Francke, Mariano Fuaz, Hernán Oviedo, Andrea Presta, Patricia Laguna, Ana Garabedian, Gisela Kraisman, Federico Cardonnet, Vito Pérez, María Paz Germán, Evelyn Smink, y todo el equipo de colaboradorxs del Centro Cultural Rigolleau.