Show me the money

«La reproductibilidad técnica de la obra de arte a subido los costos de la fotografía enormemente». Lo que digo parece un sinsentido, pero hagamos cuentas…

Ya lo decía Alberto Goldenstein en un reportaje que le hice hace unos años (click aquí): «Ser artista visual es muy caro». Y enumeraba: el costo de la película, los revelados, las copias (enormes)  en buen papel de algodón, el enmarcado!, la sala, el curador, el texto curatorial, el catálogo…. ¿me olvido de algo?

Es así, el mercado se las ha ingeniado para, además de hacernos cambiar de cámara cada dos años (promedio), crear un sistema de producción que ha encarecido exponencialmente el proceso de llevar una foto a la vista del público.  Hay lugares de exposición de fotografía como nunca hubo en las principales ciudades del país, pero acceder a ellas requiere de algunas condiciones que solo se cumplen con… dinero.

Estoy pensando una idea que me gustaría profundizar y redondear con ustedes, queridxs comentaristas. Se trata de la vieja idea de la exposición virtual. ¿Cómo sería? Imaginen pues las cosas que necesitamos:

1) Tener la muestra  🙂 . 2) Un texto curatorial.  3) Un lugar virtual (¿FB?). 4) Una convocatoria. 5) Vino o cerveza -imprescindible-.  6) Inauguración y período de exposición. 7) Recorrida del público y hasta visita guiada del autor o los autores. 8) Crítica. Y 9) Desmontaje y retiro de obra.

……………… ¿Cómo, dónde y cuándo hacemos nuestra muestra virtual?

Fotos: Arriba, la muestra Capricho del grupo La incubadora en agosto de 2015. Una buena forma de hacer una muestra física y barata. Abajo: Marcus Brunetti, Facades en Yossi Milo Gallery de Nueva York. Una manera bien cara de montar una muestra!