Siempre fui un .jpg

CAPTURA AWADA

Lo confieso, antes de la invención de la fotografía digital, ya era un .jpg. Y hoy, más que nunca. Ustedes, ¿en qué club están? ¿jpg ó RAW?. Primero que nada, las afinidades: jpg. es más simpático y humilde. RAW siempre aparece en mayúsculas y es tan imperativo. A mi me gustan los .doc, los .pdf (cada vez más). No me gustan los .xcl, por ejemplo. Pero el RAW me cae mal. Igual, lo abro y veo. ¿Qué ven? Lo que aquí arriba les cuelgo amigos, amigas…

La foto de Juliana Awada la hizo Martín Lucesole para LNR. Hace poquito fue nuestra tapa. Esta imágen se publicó a doble página en la revista. Abajo, le muestro la versión .jpg de la misma toma y por último, la foto retocada y lista para imprimir. Ustedes dirán lo que yo hace rato estoy pensando y que incluso le pregunté a Michael Reichmann!. Mejor hagamos una lista comparativa entre las virtudes del .jpg y del RAW, y ya. Sabemos quién gana….

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No vamos a entrar en la polémica ahora, no? Al RAW no hay con qué darle. ES la reencarnación digital del negativo!  Y además, solo gasta… espacio en disco, Photoshop CS4, CS5, o DNG Converter (según me sopla Lucesole)….  y por último, pero no por eso menos importante: una cámara pro, o similar 🙂 🙂 🙂

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Porque si no tenemos todo eso, y no estamos en el mundo de las galerias de arte (enooormes copias), o en la más sofisticada de las publicaciones nacionales, la diferencia  que se logra disparando en RAW  no es tan evidente. Comparen ustedes mismos las tres versiones que les muestro. Si, me dirán:  «En un monitor todos los gatos son pardos!» La idea es saber, teniendo en cuenta el sentido común, y los innegables avances de la tecnología, ¿cuál es el club de sus amores? ¿.jpg ó RAW?