TRABAJAR ES EL INFIERNO

La idea de tener un trabajo está arraigada en nosotros desde que tenemos uso de razón. Deberíamos ir sabiendo que hay una parte de la sociedad (una parte pequeña es cierto) que no nace con esta especie de pecado original. «Hay gente que no conoce lo que es trabajar», diría mi mamá.

La representación del trabajo, no digamos de la fuerza de trabajo, si no de la acción de trabajar tiene todo un recorrido en la historia del arte. Hemos tenido representaciones realistas, costumbristas, algunas incluso románticas. En el realismo del siglo XIX se destacó Adolph Menzel (click aquí) en Alemania, que representó esta línea de producción de rieles de ferrocarril (encabezando este posteo) en 1875 . Lo hizo por encargo de un banquero que le fue pagando la pintura (inmensa) en cómodas cuotas.

Así comenzó, con una detallada descripción de esta gran obra, la conferencia que ayer dio Timothy J. Clark, historiador del arte de la universidad de Berkeley, invitado por UNTREF (click aquí)

Clark nos llevó a la representación del mundo laboral en la fotografía contemporánea, y citó la famosa fotografía de Edward Burtinsky «Deda Chicken Processing Plant, Dehui City, Jilin Province, China, 2005» (arriba). En el medio vimos a Salgado, a los Becher, a Gursky, hasta llegar a la desoladora imagen de Burtinsky, donde no podemos diferenciar sexo ni edad ni labor. Incluso no puedo imaginar qué tipo de ruidos hay en esa línea de producción.  La obra de Menzel es más humana en su desorganizada barbarie e inadecuación. No pretende ser crítica (no son imágenes que resultaran cuestionables desde lo social en aquellos tiempos). La foto de Burtinsky no tiene la apariencia de ser crítica, pero termina siéndolo en su intencionada frialdad y distancia.

Cuando llegaron las preguntas, Diego Guerra (historiador de la fotografía) tuvo la sagacidad de mencionar el trabajo de Lewis Hine, que a diferencia de Menzel y Burtinsky no tenía las puertas abiertas de las fábricas para registrar lo que ahí estaba sucediendo. En una palabra, lo que vemos hoy en la planta de procesamiento de pollos en China es una imagen aceptada, civilizada de la producción capitalista. No hay nada que esconder. Es así, y nadie debería cuestionarlo. Tanto  la Alemania de fines del siglo XIX com la China del XXI están muy lejos de nuestra realidad latinoamericana. Me pregunto:

 ¿Es posible representar el mundo del trabajo en la Argentina de hoy?