Un adiós corto

Para mi, la gran novela del policial negro es El largo adiós, de Raymond Chandler. La amistad es el nudo de esta trama que para los seguidores del género, está llena de lugares amorosamente conocidos. El ambiguo concepto de ley, la persecución, los traidores, los justicieros. Las historias que se cruzan en infinidad de apariencias…falsas.

Chandler ofreció, involuntariamente, este gran título a la prensa gráfica mundial que no se cansa de escribirlo una y otra vez en cuanta nota relacionada con una despedida se presente. Yo en cambio quiero transformarlo en otro tipo de adiós.

El mío es un adiós corto. Corto y al pie. Para seguir jugando. Es adiós porque me voy de La Nación. Después de muchos años de trabajar en la redacción, he cumplido un ciclo. El más largo  🙂  y exitoso de mi carrera.

El fin de ciclo coincidió, en los últimos años, con el nacimiento de una nueva pasión: el periodismo escrito en blogs y en FB. Esta nueva aventura renueva mi amor por la fotografía.

Es hora entonces de dedicarle tiempo, y darle espacio a esta nueva pasión. «Decir adiós es morir un poco» dice Philip Marlow. Muere una etapa importántisima de mi carrera, y nace otra, desafiante y más riesgosa aún….

Los invito, queridos y queridas comentaristas, a seguir en el blog de La Nación. Y para este nuevo inicio, les pregunto:

1. ¿Cuál de todas las secciones que hemos tenido a lo largo de estos años les gustó más?

2. ¿Tienen alguna propuesta que les gustaría que iniciemos a partir de ahora?

3. ¿Cuál fue el mejor posteo? (son más de 700…)

4. Elijamos el mejor comentarista del blog. Yo, tengo varios candidatos…

¿QUIÉN EMPIEZA?

Foto: Charles Chaplin, por Richard Avedon