Un espejo con un recuerdo

En el siglo XV y hasta que se abrieron los primeros museos públicos, los príncipes reservaban en sus palacios un espacio para ellos solos donde podían trabajar, meditar, o invitar a sus amistades más íntimas. Esos lugares se llamaban studiolos, o también «cámara de maravillas», porque en ellos reunían todas las maravillas (y excentricidades) del mundo visible. Desde cuernos de unicornio a los los huesos de algún martir…

Buenos Aires Photo inauguró este año, algo parecido a aquellos lujosos recintos que decoraron los grandes maestros de la pintura en el Renacimiento. Al studiolo del BAP se accede a través de la colección histórica y documental de los inicios de la fotografía de Carlos Vertanessian (en la última foto de este post, junto a Dirian Sirinian), y se continúa con el espacio ocupado por la librería especializada Hilario artes, letras & oficios.

Los invito a pasar por ahí y, si tienen suerte, atender a la visita guiada de Carlos. ¿Vieron alguna vez un daguerrotipo?. ¿Saben que la calidad de estas primeras fotografías no fue superada todavía?. Lleven lupa, y miren. Verán que en sus orígenes, la fotografía no era sólo imagen, sino también una experiencia única y privada.

Después, los invito a que sigan recorriendo la feria y visiten todas las otras galerías. El perfume de esa otra historia de la fotografía los seguirá como un dulce hechizo hasta que regresen a sus casas. 🙂