Un presente luminoso

Ayer fui a la presentación de El Fotolibro Latinoamericano. Horacio Fernandez, su autor, brindó una detallada historia de lo que ya es el soporte ideal para cualquier fotografía en la actualidad. Y tuvo tiempo además de fundamentar con precisión lo que se puede considerar un fotolibro. Un catálogo de exposición, por ejemplo, no es un fotolibro.Y no todos los libros de fotografía son fotolibros.

Horacio lo definió así: «Un fotolibro es un conjunto de imágenes con una coherencia interna». ¿Qué tal? ¿Ustedes qué piensan?

La historia del fotolibro comenzó sin teoría alguna que lo respaldara y por eso tal vez es que se trata de un género tan abierto a la experimentación y la audacia.

¿Y las palabras? preguntó Fernández. ¿Qué rol tienen las palabras en un fotolibro? Estos y varios interrogantes más fueron contestados, de una u otra manera por los editores invitados por Marcelo Brodsky para complementar la presentación.

La gran Sara Facio, Jean-Louis Larivière, Guido Indij, Gabriel Diaz y Julieta Escardó mostraron, orgullosos y agradecidos, la variedad de títulos y soportes con los que vienen trabajando desde hace mucho tiempo.

Sara, fue la precursora junto a María Cristina Orive cuando creó La Azotea en 1973. La primera editorial dedicada a la fotografía en América Latina. Hoy, puede disfrutar de su extraordinaria influencia sobre las generaciones posteriores y asistir al homenaje que los más jóvenes (incluido Jean-Luis!) le brindaron anoche.

La presentación de La Luminosa, de Julieta Escardó y Eugenia Rodeyro, tal vez el proyecto editorial más novedoso de los últimos tiempos, cerró la noche y fue el broche de oro para este presente prometedor del fotolibro en la Argentina.

Foto: Laura Lavergne