Una fotografía y mil preguntas

Una imagen vale más que mil palabras… si es que no tiene un título, o un epígrafe. La frase es de Fred Ritchin, invitado especial a la Bienal de Fotografía Documental de Tucumán.

Y es cierto que a la primera palabra que le agregamos a una fotografía, ya la circunscribimos a una variedad de significados o interpretaciones que la limitan. Pero si no lo hacemos, corremos el serio riesgo de no ser comprendidos, al menos en el sentido que buscábamos. ¿Ustedes qué piensan?

La primera jornada de la Bienal estuvo signada por los preparativos para las grandes muestras que se inaugurarán a partir del miércoles. Los chicos de la organización iban y venían desenrollando fotos y limpiando marcos, mientras a Julio Pantoja no le alcanzaban los dedos para teclear ni los ojos para supervisar tanta actividad. El clima es de felicidad y expectativa. Matías Spaini comenzó esta tarde su taller sobre impresiones en chorro de tinta, y este cronista inauguró en la mañana el primer taller de FotoDoc fuera de Buenos Aires.

La charla durante el almuerzo, mientras se evaporaban de la mesa unas riquísimas empanadas locales (tremendas las de aceituna y queso!), giró en torno al tema de la impresión de fotografías, el archivado, la conservación, la presentación.

Según una reciente estádistica, se publican diariamente en FB alrededor de 300 millones de fotografías. ¿Quiénes ven tal cantidad de imágenes? En principio todos aquellos que tengan una cuenta en FB, y que además sean amigos de los que publican. ¿Cuántas de esas imágenes tienen además un valor que las trasciende?. ¿Es FB el futuro archivo digital online? Las cosas han cambiado radicalmente desde los inicios en los que uno subía solamente fotos familiares. Pero nadie acierta a saber en qué dirección se está moviendo este «monstruo».Joerg Colberg, desde su blog se plantea esta y otras muchas preguntas que al parecer ni Fred Ritchin puede contestar. Pero en cuanto lo veamos a partir del miércoles, seguro que le preguntamos. ¿Qué otra pregunta le harían ustedes?

Lo cierto es que, como dice Jean-Claude Carriere, los llamados «soportes duraderos» en la era digital, son lo más efímero que hay. Entonces, finalmente, y después de un breve período de decadencia, la impresión de fotografías es posible que esté comenzando su edad de oro, de la mano de Epson, HP, y Canon que se pelean entre ellas para descubrir novedosas maneras de imprimir que ya han superado largamente las capacidades de la impresión analógica tradicional.

Y más aún, tal vez estamos ante la masificación del fotolibro, a medida que las posibilidades tecnológicas se expanden y los costos se reducen. Y una vez que todos tengamos nuestro propio libro, ¿cómo vamos a distribuirlo en esta atmósfera digital? Otra pregunta que me queda picando.

Y al fin de cuentas, las dudas de los jóvenes, y no tan jóvenes fotógrafos, siguen comenzando en el mismo punto de siempre: ¿Dónde encuentro inspiración para fotografíar? 

Fotos: Voluntarios y organizadores trabajando con las muestras en la sede de Infoto. Grupo de FotoDoc en la librería del Griego. Julio Pantoja y Matías Spaini en la sede de Infoto.