Una raza aparte

Los gitanos son una raza aparte. Nómades, sin tierras ni fronteras. Tienen mala fama. Los fotógrafos son una raza aparte también. Les gusta la acción y la aventura. Pero sueñan con dos dias libres a la semana y una buena cama dónde dormir. Igual que los gitanos, los fotógrafos tenemos mala fama. Melancólicos y quejosos, vamos por todos lados arrastrando nuestra carpeta, implorando un poco de reconocimiento.

¿Pero qué estoy escribiendo?. ¿A qué viene esta analogía tan tontita?. Hoy en la mañana tuvo lugar la revisión de portfolios en la Tercera Bienal de Fotografia Documental deTucumán. A uno lo invitan a sentarse a una mesa, y espera el desfile de autores que buscan una opinión, una palabra de apoyo, un consejo, varios consejos! para sus atesorados trabajos.

Me pone nervioso opinar sobre las fotos de los demás. Se corre el riesgo de quedar del lado de «la autoridad» y esa es una vereda que no me gusta para nada. Pero el caso es que, entre los muchos trabajos que vi, el de Sebastián Salguero (32 años, cordobés), me impresionó por su frescura, y por la aparente facilidad que encontró para relacionarse con una raza aparte: los gitanos. Igualito  a nosotros. Mala fama, desconfiados. Pero alegres y provocadores. Igualito también a  la actitud de los jóvenes fotógrafos que estoy conociendo en este festival. Algo parece cambiar entre los nuevos autores: menos quejas y más fotos.

Cuando el evento culminó, se eligieron dos trabajos para que tengan una muestra individual en la próxima bienal. Sebastián Salguero y José Enrique Sternberg (que presentó un ensayo sobre la obesidad). Ahora si, me tomo una limonada (las limonadas acá son sensacionales) y me voy a inaugurar mi propia muestra. La seguimos…