VIDA DE ARTISTA

La gran retrospectiva de la obra de Adriana Lestido, en 2008, fue, para mi, el resumen de su vida de trabajo. Desde sus primeras imágenes en el fotoperiodismo (trabajando para la agencia DyN) hasta su último ensayo sobre el amor.

Me daba la impresión que en ese momento culminaba un ciclo de dolor,de película en blanco y negro, de dramas humanos oscuros y persistentes, de copias analógicas, de Leica. En fin, hasta hubo una pecera donde se podían ver sus objetos (cámaras, primeras copias, arena acopiada, libros de Sara Gallardo, etc).

Le pregunté en ese  momento, cuando le hice una entrevista para La Nación Revista el por qué de la retrospectiva, siendo que era una fotógrafa en activo, y sin intenciones de retirarse. En la nota pueden leer la respuesta de Adriana.  Después, pasó el tiempo y hubo algunos libros (Interior, La obra, todos para el sello Capital Intelectual). También una muestra en Rolf con fotos suyas del 2010 en México.

Hubo varias muestras más, claro, en el exterior y en el interior. Pero básicamente fueron sucesivos cortes de su obra reunida en la retrospectiva del 2008.

Hace algunos días tuvo lugar la presentación de su último libro, en verdad sus últimos dos libros. Se trata de «Antártida Negra», un libro grande de fotos, y con el mismo título un volumen de sus diarios durante esa travesía en 2011.

Adriana es, por mérito propio (por si hubiera que aclararlo), la fotógrafa argentina más premiada, más comprometida, y más conocida de los últimos treinta años. Y llegando al punto final de esta introducción, me atrevo  a hacer algunas observaciones, mientras vuelvo a mirar esta obra reciente, que quiero compartir con ustedes:

  1. ¿Es posible que estos dos libros hubieran sido publicados si no se tratara de Adriana Lestido? Quiero decir: ¿los estaríamos juzgando (fotográfica y literariamente) de la misma manera si no conociéramos todo el trabajo anterior de Adriana?. Si, ya se lo que van a decir: es imposible descontextualizar la obra del artista, pero también podemos abstraernos y (la palabra prohibida) «juzgar» un trabajo artístico per se.
  2. Una vez puestos de acuerdo sobre el punto 1, los desafío a continuar analizando el verdadero alcance estético y poético, hasta técnico, podría decir, de esta obra reciente de Adriana.
  3. Luego, si volvemos a articular este trabajo con su trayectoria artística  los invito a analizar la coherencia que guarda con lo anterior. ¿Es signo de una evolución en su obra? ¿Es un paso en falso? ¿Era un tema inabordable para una fotógrafa como Lestido, o tal vez las limitaciones de la aventura jugaron un papel determinante y este factor hizo a la obra también?
  4. ¿Cuando un artista produce imágenes, ¿Todas son parte de su obra?
  5. Elijo dos textos que aparecen en estos libros, se los comparto para que de algún modo contribuyan a mi crítica tan ambivalente (como toda crítica): El epígrafe del libro de fotos es una cita de T.S. Eliot que dice: «Lo que llamamos el principio es a menudo el fin y poner fin es poner un principio. El fin es el lugar donde empezamos» Y luego, en la página 87 de su diario Adriana dice: «(…) También…¿cómo pretender limpieza y el vacío en una base militar? Aquí vine a trabajar, sólo eso. Lo que sea vendrá después. (…) Larraín. Aprender ahí. Muy fuerte que estuviera tan presente en este viaje. Que muriera la semana anterior. (…) No estoy soñando nada. Mala señal.»

Los invito a empezar a conversar. A ver qué conclusiones sacamos. ¿Quién empieza?