Ya no se sacan fotos


“Ya no se sacan fotos, todo está armado. Te das una vuelta por las galerías y vas a ver que tengo razón”. Decía el jueves a la noche un consagrado fotógrafo argentino, durante la imponente inauguración de Buenos Aires Photo en el Centro Cultural Recoleta.


La afirmación del colega no pudo ser confirmada. La inusitada cantidad de invitados y las 400 botellas de champán aportadas por Chandon impidieron cualquier comprobación seria sobre su afirmación.
Lo cierto es que, desde hace algunos años y gracias al impulso de un naciente mercado que termina marcando tendencias, son muchos los artistas que, más allá de sus conocimientos y experiencia técnica, ensayan nuevas (para el medio local) estrategias para impactar al espectador y utilizar la inigualable veracidad del medio para manipular no solo desde la posproducción digital como desde la “puesta en escena”.
En 1968 Oscar Bony presentaba La familia obrera,  su obra consagratoria, en el Instituto Di Tella. Esta instalación “en vivo” consistía en presentar sobre una tarima a una familia auténtica compuesta por padre, madre y un hijo. La instalación se completaba con un pequeño letrero que decía: Luis Ricardo Rodríguez, matricero de profesión, percibe el doble de lo que gana en su oficio por permanecer en exhibición con su mujer y su hijo durante la muestra . El único registro de aquella desafiante obra es una fotografía. Pero lo que permanece más allá de la imagen es la experiencia artística y su alto contenido político.


Con este brillante antecente artístico argentino, podría decirse, a contrapelo de lo expresado por el consagrado fotógrafo argentino, es que la “puesta en escena” para una fotografía es un recurso válido y además poderoso, si es utilizado con audacia y sentido artístico.

Será entonces una experiencia muy instructiva dar una vuelta por Buenos Aires Photo 2013 y tratar de comprobar cuánto hay de cierto en la citada opinión del colega.  Porque al fin y al cabo, casi todas las fotografías son,  en mayor o menor grado, una puesta en escena. La espontaneidad de una foto es un tema en permanente discusión desde hace más de un siglo. Lo que importa es lo que esas fotos muestran y de qué manera interpelan al espectador.

Por otra parte, es muy recomendable detenerse en las expresiones más clásicas que pueden verse en la feria, y comprobar que aquello que hasta hace poco tiempo era considerado “solo fotografía directa” en el mercado del arte, aumenta su valor simbólico y artístico  con el paso del tiempo. La muestra que sobre Buenos Aires exponen Sara Facio y Aldo Sessa es una muestra de ello.

Al igual que Bony  a fines de los 60, Facio y Sessa desafían el tiempo y las modas, para afirmar la vigencia de una manera de fotografiar que hoy en día se ve más en las revistas  y blogs especializados de la red que en las paredes de los museos.

En línea con esta corriente de fotografía, el espacio La Nación ofrece la muestra Nuevos Documentos, con la participación de tres jóvenes fotógrafos argentinos, que siguiendo una la línea documental pura, se atreven a innovar desde la estética y los recursos técnicos puestos al servicio de “lo que se ve”

Tal vez, la mejor metáfora de esta feria la encontremos en el flamante espacio Kinder, donde 50 autores infantiles nos enseñan a los adultos como era el mundo cuando podíamos recordarlo todo.