Yo soy Nan Goldin

Digámoslo con todas las letras, así en plural para no sentirme tan solo 😉 . No importa lo buena que sean tus fotos, si no tienen buena visibilidad, no existen. Y es muy probable que otras (menos buenas pero parecidas) sean las que se lleven el reconocimiento.

Pongamos el caso de Nan Goldin, precursora, en los años 70-80, de la intimidad  como sujeto artístico. Pregunto: ¿Cómo es que logró tal visibilidad para ser un mito viviente del arte actual?. Sus fotos siempre han sido las mismas. La fórmula no es complicada: sexo, intimidad, un lenguaje accesible, un poco de morbo, personajes aparentemente marginales (pero no tanto). En fin, una fórmula perfecta que implosionó en las mentes de jóvenes curadores y críticos de esos años, que fueron construyendo al personaje.

En el fondo, Goldin no es ni mejor ni peor que una buena parte de los instagramers que hacen de su intimidad una obra artistica hoy en día. Pero claro, ella empezó hace treinta años, y ha sido consecuente en invertir un cincuenta por ciento de su tiempo creativo en promocionar su trabajo.

También hay que reconocer: ¿Quién se animaría a autorretratarse en el espejo del baño con un moretón en el ojo después de recibir una piña?. Conozco pocos artistas que se atreven a tanto. Ahora mismo pienso en Sally Man, en Francesca Woodman, en Larry Clark, en Juergen Teller.

En verdad, si nos atreviéramos, todos podríamos ser Nan Goldin. ¿Ustedes qué dicen?