Yo te encargo

Existe el mito en el ambiente fotográfico local de que el arte no se vende ni se compra.

Claro que esto rige nomás para los que no compran ni venden :). Es muy común que nos interese la obra de un amigo fotógrafo, pero seguramente nunca intentaríamos comprarla. Más bien podemos ofrecer un trueque, o directamente se la pedimos sin cargo. Ya hablamos del tema en este blog.

En otro orden de cosas, el arte por encargo es mal visto también. No creo que los fotógrafos argentinos que cotizan en el mercado del arte dudarían un instante si un consorcio, por ejemplo, les encargara una obra para el hall de un edificio. Pero seguramente causarían una pésima impresión en la «opinión pública local». Más de uno diria: «MIrá vos, fulanito no tiene problema en hacerte una obra y te la cobra por metro»

Luis Gonzalez Palma (arriba), por ejemplo, tiene una idea bien definida de cómo trabajar cuando de un encargo comercial se trata.

Las fotos están hechas para colgar en las paredes, a donde pertenecen esas paredes es otro asunto. Pero en principio, me parece lógico adaptar la obra a la pared y no visceversa. ¿Ustedes qué dicen?

Recién leía la historia detrás del encargo de El Guernica a Picasso. Y yo que pensaba que había sido una acción militante y absolutamente desinteresada! Aún así, ninguna anécdota puede quitarle valor a la enorme contribución a la causa republicana que hizo el gran Pablo.

Entonces, pregunto:  si yo me comunico con alguno de ustedes, queridos /queridas comentaristas, y les digo: «Me gustan tus fotos!. Te encargo 2.20 m x 1.10 m montada en cintra para la pared del living»

¿Ustedes qué me responden? ¿Querrían ve el living antes? ¿Y cuánto cobrarían por metro?

Nota: Encabezando este post, la obra de Joan Fontcuberta realizada para el Hotel Le Meridien de Barcelona